≡ Menu

¿Cómo son las Historias que Venden?

¿Por qué hay mensajes que llegan y otros que no? ¿Cuáles son las claves para ganar la atención de la gente?

Hay muchas formas de contar las cosas. Podemos recitar datos. Esa es una manera. O podemos poner esos datos en un contexto y contar una historia. Esa es otra.

Por lo general, reaccionamos mejor a las historias que a los datos. Las historias conectan mejor. Son más visuales. Nos involucran. Nos enganchan. Nos llevan de un punto A a un punto B sin darnos cuenta. Las historias venden mejor.

¿Todas las historias funcionan igual? No, claro que no. Las buenas historias funcionan. Las malas no.

Hay algunos elementos que se repiten en las buenas historias. Siempre están presentes. Si quieres construir relatos que te ayuden a vender tu mensaje tienes que utilizarlos:

1.- El objetivo. ¿Por qué vas a contar una historia? ¿Cuál es el objetivo? Contar historias está bien. Es divertido. Pero si quieres que tenga algún sentido profesional, debes fijar un objetivo. ¿A dónde quieres ir a parar?

2.- El escenario. Introduce la situación. Pon en contexto a tu audiencia. Da la información suficiente para que todos entiendan cuál es el punto de partida. Sin él no te podrán seguir.

3.- Los personajes. Toda historia tiene personajes. La tuya también. Descríbelos. Asegúrate de que son lo suficientemente diferentes. Compáralos con alguien que tu audiencia pueda identificar.

4.- El detonante. Has introducido la situación y los personajes. Ahora te toca hacerla avanzar. Haz que pase algo. Imagina que estás contando una historia sobre unos clientes. “La compañía  se dedicaba a… Tenían tantos empleados… Todo funcionaba perfectamente… Hasta que un día ocurrió…” Por lo general, el detonante es un problema que hay que solucionar.

5.- El desarrollo. Cuando aparece el detonante, empiezan a ocurrir cosas distintas. A esto se le llama el desarrollo. Es el cuerpo de la historia. Te permite introducir toda la información relevante. Toda tu argumentación.

6.- La solución. Al final, encuentras la solución al problema que se planteó. Demuestras porqué esa solución es la correcta. La que devuelve a los personajes a una situación de estabilidad.

7.- La conclusión. Explicas el objetivo de la historia. Porqué la has contado. Qué puede aportar a tu interlocutor.

Este esquema podría ser el esquema del case study de cualquiera de tus clientes. ¿Hay mejor manera para hablar de tu producto o servicio que contar cómo soluciona problemas a otros? Seguramente no.

Estamos en la era del contenido. De las historias. Utilízalas para conectar con tus clientes. Vende más y mejora tu negocio.

Salvador Figueros

Foto: redjar / Flickr

Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedInEmail this to someonePrint this page

{ 0 comments… add one }

Leave a Comment