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¡El Efecto Ingres!

Dominique Ingres es uno de los pintores franceses más famosos de la historia. Nacido en 1780, desarrolló una carrera brillante en la primera mitad del siglo XIX. Aunque sus retratos son uno de sus mayores legados, ha pasado a la historia por su cuadro “La Fuente”

Ingres pintó este cuadro con mucha pasión, pero nunca quedó del todo satisfecho. Cuenta la leyenda que estuvo retocándolo durante más de cuarenta años. Intentó conseguir el cuadro perfecto, pero no lo consiguió.

El Efecto Ingres es algo a lo que tenemos que enfrentarnos muy a menudo. Muchos le llaman perfeccionismo. Trabajas sobre un producto o proyecto y nunca lo ves terminado. Siempre le falta algo. No es perfecto. Sigues trabajando para perfeccionarlo. No lo consigues. Al final, el proyecto no ve la luz.

El Efecto Ingres es un efecto perverso. Por definición, la perfección no existe. ¿Entonces? Si la perfección no existe, la búsqueda de la perfección no puede ser la explicación de nada. La explicación real es la falta de confianza en ti mismo.

La mejor manera de contrarrestar el Efecto Ingres es parar. Sí, hay que parar en algún momento. Aplícate la máxima de “Suficiente es suficiente” y actúa. ¿Cuándo sabes cuándo es suficiente? Cuando tu producto o servicio:

1.- Cumple el objetivo para el que fue creado. Los productos o servicios pueden ser infinitos. Puedes incorporarles tantos elementos como te apetezca. Eso no mejora el producto. Eso no va hacer que vendas más. ¿Cumple su objetivo? Para y lánzalo. Sin más. Ya no hay sitio para más reflexión.

2.- No mejora sustancialmente. Aplica siempre la relación esfuerzo beneficio. Cuando la mejora del producto no es proporcional al esfuerzo que realizas, estás recibiendo una gran señal. Préstale atención. Lanza tu producto y no tires más tiempo y dinero a la basura.

3.- Aprovecha la oportunidad. Todo tiene su momento. Tu producto o servicio también. Aprovecha tu momento con un producto que no es perfecto y mejóralo por el camino. Si no lo haces cuando toca, quizá no puedas hacerlo después.

El Efecto Ingres está ahí. No lo olvides. No te dejes engañar por una búsqueda de la perfección que no existe. Vence tus miedos. Aprovecha el momento y deja que tu producto demuestre su valor donde tiene que hacerlo: en el mercado.

Salvador Figueros

Foto: Horia Varian / Fickr

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