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¡El Equilibrio Perfecto!

En inglés hay dos palabras que se utilizan mucho en temas de gestión: “Thinkers” y “Doers”.

Los “Thinkers” son personas que piensan. Son tranquilos. Reflexivos. Dedican una gran parte de su tiempo a analizar la situación a la que se tienen que enfrentar. La estudian desde todos los ángulos. Imaginan todo tipo de soluciones. Buenas, malas, regulares,… En algunos casos actúan. En otros no.

“Los Doers” son distintos. No les gusta demasiado la reflexión. Se sienten inquietos. Disfrutan cuando tienen que actuar. Se lanzan al ruedo y hacen cosas. Muchas cosas. Algunas salen bien.

La teoría dice que “Los Thinkers” pierden. Es cierto. Pensar es fantástico. Pensar sin acción no aporta mucho.

“Los Doers” son pensadores de segundo nivel. Actúan, funciona, siguen actuando. Actúan, falla, piensan cómo actuar de nuevo.

Creo que hay un tercer tipo de personas: las que se sitúan en el “Equilibrio Perfecto”. Este tipo es capaz de entender qué es lo que hay que hacer y qué recursos hay que dedicarle a cada cosa.

Los que están en el  “Equilibrio Perfecto” se diferencia del los “Thinkers” en que analizan lo que es realmente relevante. Sólo se hacen tres preguntas:

1.- ¿Qué tengo que hacer? Identifican las acciones que tienen que realizar. Esta pregunta es un primer filtro. No hay demasiada reflexión. Sólo listan lo que creen que deben hacer y ya está.

2.- ¿Por qué debo hacerlo? Esta es la fase de confirmación. Cogen cada una de esas acciones e intentan entender la razón que la justifica. ¿Tiene suficiente argumentación? Adelante. ¿No queda del todo claro que sea relevante? Fuera.

3.- ¿Cómo tengo que hacerlo? “Todos los caminos conducen a Roma”, pero unos son más cortos que otros. Si quieres ahorrarte muchos kilómetros, piensa en las distintas soluciones. Compáralas y elige la que te permite seguir avanzando más fácilmente.

“Los Doers” y todos los que se sitúan en el “Equilibrio Perfecto” comparten su pasión por la acción. Saben que la acción es la base de todo. Hasta que no actúas no pasa nada. Pero les diferencia el lugar donde sitúan la reflexión.

“Los Doers” la sitúan detrás: actúan y piensan. Los segundos lo hacen al revés: piensan y actúan. ¿Cuál es la diferencia? El nivel de éxito. Las probabilidades de que las cosas salgan bien aumentan exponencialmente. Te ahorras sufrimiento y tiempo.

Intenta encontrar este equilibrio. Recuerda que todo funciona con reflexión y acción. La reflexión sin acción paraliza. La acción sin reflexión tropieza. Descubre el “Equilibrio Perfecto” y ponlo en marcha.

 

Salvador Figueros

Foto: iane machado / Flickr

 

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