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¡KISS No Es Sólo Un Beso!

¿Cómo es tu compañía? ¿Has definido un mercado lo suficientemente amplio como para que no se te escape ninguna oportunidad? ¿Cubre tu porfolio de productos hasta la última necesidad de tus clientes? ¿Tus productos incorporan todas las funcionalidades posibles? ¿La organización de tu compañía es lo suficientemente compleja como para que parezca profesional? ¿La estructura de tu red de ventas sigue un modelo matricial que cruza tipo de producto con tipo de cliente? ¿Has…?

¡Fantástico! Sabes hacerlo. Ahora que ya te has demostrado la cantidad de cosas que sabes hacer, deshazlas.

¡Yes, my friend! Deshazlas.

¿Recuerdas las navajas multiusos que estaban llenas de mecanismos y que, al final, terminabas por no utilizarlas? Bueno, las compañías que desarrollan estructuras complejas y procesos poco intuitivos son como estas navajas: aparentemente completas, pero poco útiles.

Si tuviese que quedarme con un único principio de gestión, apostaría, sin dudarlo, por KISS.

¿Qué es esto de KISS? KISS no es sólo un beso. Es un acrónimo inglés que significa: Keep It Simple Stupid (hazlo sencillo, tonto).

Si no eres capaz de explicar lo que haces en una línea, si tus empleados no entienden la estructura de la compañía cuando ven el organigrama, si tus productos o servicios no los puede entender un niño o una persona mayor,…., entonces tu compañía no es una compañía KISS.

¿Cómo deben ser este tipo de compañías? El manifiesto de las compañías KISS sería algo así como:

1.- Las compañías KISS se centran en nichos de mercado sencillos y perfectamente definidos. Evitan mercados poco homogéneos. Buscan un grupo de personas con una necesidad muy concreta.

2.- Las compañías KISS producen productos o servicios simples. Estas compañías dejan de lado la sofisticación e intentan cubrir las necesidades de formar rápida y sencilla.

3.- Las compañías KISS venden su producto. Hablan del beneficio de su producto y de cómo éste soluciona un problema concreto a un mercado concreto. La imagen de la marca y el producto se consigue con la venta y no al margen de ésta.

4.- Las compañías KISS simplifican sus estructuras. Tienen pocos escalones jerárquicos y las relaciones entre ellos están bien definidas.

5.- Las compañías KISS se centran en lo que saben hacer. Ponen todo su foco de atención en hacer mejor lo que les identifica y marca la diferencia con su competencia. Lo que no es crítico para sus operaciones lo contratan con aquéllos que lo pueden hacer mejor que ellos.

6.- Las compañías KISS tienen procesos sencillos e intuitivos. Colocan como primera prioridad el objetivo del proceso y supeditan las tareas y controles del proceso al logro de ese objetivo.

En definitiva, las compañías KISS tienden a quitar lo que sobra, lo que no es imprescindible o lo que pueden hacer otros e intentan hacerlo todo de la forma más sencilla posible.

Dale un par de vueltas a tu compañía. Analiza si hay alguno de estos aspectos que no encaja con lo que estás haciendo en este momento e intenta convertir tu empresa en una compañía KISS.

¿Te suena bien?

Salvador Figueros

Foto: clevercupcakes / Flickr

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