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¡Las Grandes Presentaciones Tienen Menos Cosas!

Cuando sabemos algo, nos gusta contarlo. Está en nuestra naturaleza. Contamos las cosas con pelos y señales. Intentamos no dejarnos nada. Información, información, información.

En nuestro trabajo pasa lo mismo. Hay que contar algo a otro departamento. Ningún problema. Cogemos toda nuestra sabiduría y la plasmamos en un power point. Slides, slides y más slides. Toca presentar nuestro nuevo producto a uno de nuestros clientes. ¡Fantástico! Dibujamos gráficos, ponemos texto, mucho texto. No nos dejamos nada.

Este patrón se repite constantemente. Queremos transmitir toda la información. No queremos que queden preguntas sin respuestas. Contamos todo.

Es curioso, pero el mecanismo debería ser al revés. Para poder comunicar mejor, hay que utilizar menos elementos. Si no es así, la gente se confunde. Muchas palabras, muchas ideas, muchas… ¡No entiendo. Cuéntamelo de una manera más sencilla!

Las grandes presentaciones tienen menos cosas. Son más ligeras, tienen menos artificio, son más directas. Las grandes presentaciones tienen:

1.- Menos slides. Más slides no es igual a información. Más slides es igual a cansancio. No conviertas tu presentación en una colección interminable de slides. A partir de un determinado momento tu audiencia ha desistido. Los has perdido. Recuperarlos es casi imposible. No les des motivos para que te abandonen.

2.- Menos texto. El texto tiene que ser la excusa. Puede funcionar como apoyo. Si lo utilizas así te lo agradecerán. Darás una referencia que tu audiencia seguirá. Si llenas los slides de texto, intentarán leerlo. Perderás su atención y terminarán desconectando.

3.- Menos complejidad. Una presentación no es el sitio para demostrar tu virtuosismo. Las presentaciones deben ser sencillas. Deben tener pocos elementos que vuelan por la pantalla. Resiste la tentación de incorporar todos los trucos que te permite tu software. Lo simple es bello y se entiende mejor.

4.- Menos datos. Los números te ayudan a argumentar, pero son aburridos. ¿Puedes utilizarlos? Seguro. Tienen su momento. Todo tiene su momento si sabes encajarlo correctamente. Analiza con cuidado tu presentación y dale sus cinco minutos de gloria cuando sea oportuno. No más.

5.- Menos tiempo. Todas las cosas en la vida tienen su duración. Si te pasas, corres el riesgo de arruinar una gran presentación. Presta atención al ritmo, a la cantidad de información, a tu audiencia. Cuando lo tengas claro, decide la duración. Por lo general, las presentaciones cortas funcionan mejor. No te pases. No te lo perdonarán.

Para transmitir más, hay que contar menos. Es así. Si no lo haces, es posible que quedes satisfecho. Es posible que hayas demostrado cuánto sabes. Pero tu audiencia no habrá entendido nada. ¿Era ése el objetivo?

Salvador Figueros

Foto: Zeitfixierer / Flickr

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