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¡Me has Traicionado!

La confianza es importante. Tu familia te da seguridad porque confías en ellos. Te rodeas de tus amigos porque es gente de la que te fías. Cuando confías en los demás te sientes más cómodo.

Esto es verdad en la vida real y en los negocios. Para hacer crecer tu negocio tienes que conseguir que tu mercado te conozca, les gustes y lleguen a confiar en ti. Cuando das estos tres pasos, te aseguras un negocio rentable. Si alguno de ellos falla, los problemas empiezan.

Los tres pasos son importantes, pero el último es el más rentable. Cuando tus clientes confían en ti, bajan sus defensas:

1.- Los clientes que confían compran más. Se fían de ti y de tus productos. Cuando necesitan tu producto, simplemente van y lo compran. No necesitan más argumentación.

2.- Los clientes que confían compran más productos. Tienen menos miedo a probar productos nuevos. Cuando te ganas su confianza, esa confianza pasa a todos tus productos. No hay que empezar el proceso de nuevo.

3.- Los clientes que confían compran productos de mayor valor. Se sienten cómodos. Van avanzando por el embudo del marketing. Pasan de productos más sencillos a productos de mayor valor y mayor margen.

4.- Los clientes que confían tienen más dificultades para cambiar. ¿Por qué cambiar cuando la relación es buena?

La confianza es el tercer nivel. No puedes alcanzarla sin pasar por los dos anteriores. Primero deben conocerte. Después debes gustarles. Finalmente, si has hecho los deberes, te ganas su confianza.

Cuando tienes la confianza, pelea por no perderla. Cuidado con tus acciones. Siempre deben reforzar tu relación con el cliente. Nunca deben amenazarla.

Durante estos días, he escrito algunos artículos sobre mi experiencia en el seminario intensivo de la “Mente Millonaria”. Ha sido una experiencia increíble. He podido aprender muchísimo. Muy recomendable.

De hecho, todo fue perfecto hasta que descubrí que uno de los libros que vendían a 30 € podías comprarlo fuera por 12 €. No es el dinero (es una cantidad ridícula). Es la pequeña traición. Si lo haces una vez, ¿por qué no vas a hacerlo más veces?

No hacía falta hacerlo. No merecía la pena. Hay muchas cosas en juego. El seminario es fantástico. El aprendizaje está por encima de lo esperado. ¿Por qué arriesgarse de esa manera? Seguro que hay una razón de peso. Pero da lo mismo. Si traicionas la confianza, empiezan las dudas y las dudas no son buenas.

Recuerda los tres pasos: date a conocer, gústales y gánate su confianza. Cuando la tengas, no la sueltes por nada del mundo.

Salvador Figueros

Foto: abbamouse / Flicker

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