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¡Muerte al Power Point!

¿Cuándo fue la última vez que saliste satisfecho de una presentación? A menos que seas de los pocos afortunados que ha coincidido con un ponente potente, es probable que no lo recuerdes.

Con la proliferación del Power Point, hemos conseguido que casi todas las presentaciones sean iguales. Por lo general, un montón de slides llenas de texto y un tipo con cara de preocupación leyendo renglón tras renglón lo que aparece en la pantalla. ¡Dios! ¿Quién puede resistirlo?

Cuando vas al cine, ¿no esperas divertirte? ¿Por qué tenemos que asumir que por estar en una reunión de negocios tenemos que aburrirnos? ¿Quién lo dice?

Nuestra mente funciona de una forma selectiva. Cuando estamos delante de alguien que nos cuenta algo interesante y lo hace de una forma atractiva, lo agradecemos. Ese tipo de mensajes nos impactan y se quedan en nuestro recuerdo con una etiqueta positiva: “nos ha gustado”.

Cuando lo que nos cuentan no es lo suficientemente interesante o el que presenta es un tipo aburrido, nuestra mente descarta la información. No hay más. Simplemente, no procesa lo que está recibiendo. Tiempo malgastado. Oportunidad perdida.

¡Muerte al Power Point! O, por lo menos, al mal uso del Power Point. No hay nadie que te obligue a ser aburrido. Puedes hacerlo mejor. Puedes hacerlo mucho mejor.

Al final, vender algo (un producto, un concepto) es como contar una historia:

1.- Primero tienes que captar la atención. Ponle un título atractivo a tu presentación. No más: “Resultados financieros 2010”. Más: “El año que vivimos peligrosamente”, “El año de las luces” o cualquier otro título que tenga sentido y que sea distinto, rompedor y divertido.

2.-Después, tienes que retener la atención. Crea un argumento. Haz que un punto te lleve al otro. Explica el porqué y el cómo. Hazlo de una forma divertida. Olvídate del Power Point, tienes muchas más opciones:

.- El Power Point. Sí, pero el Power Point bien utilizado. Escribe dos o tres palabras por chart. Utiliza conceptos, no literatura. Muestra dibujos que faciliten la comprensión. Fotografías, tantas como puedas y sean relevantes. No leas (todo un clásico). El Power Point bien utilizado puede ser una magnífica herramienta de apoyo (nunca puede ser el protagonista de la presentación).

.- Rotafolio. Te ayuda a aumentar el dinamismo de la presentación. Mantiene a la audiencia más atenta. Te permite puntualizar sobre la marcha aspectos que consideras críticos y que quizá no se han entendido bien. Puedes utilizarlo para recoger comentarios de tu audiencia que te han parecido interesantes. Además…

.- Tú. Sí, tú eres la mejor herramienta que tienes a tu disposición para realizar grandes presentaciones. Somos humanos. Nos gusta ver emoción y pasión en lo que hacemos y hacen los demás. Aprovecha tu voz. Modúlala en función de las necesidades. Enfatiza, relaja,… Tu manera de moverte y de gesticular es definitiva. Ocupa la sala, dirígete a todos. Conviértete tú y lo que dices en el centro de atención. Estructura tu discurso para que se entienda fácilmente. Interactúa con los demás. Hazles preguntas. Pídeles que participen.

.- Mejor aún, una combinación de todo lo anterior. Sí, no pongas todos los huevos en la misma cesta. Busca la variación (sin que resulte algo esquizofrénico). Todos aprendemos viendo, oyendo y haciendo. Dales un poco de cada en tus presentaciones. Buenas imágenes y conceptos en Power Point, historias que ilustren tus puntos y participación en la presentación para que se sientan más involucrados. Por lo general, nunca falla.

3.- Por último, tienes que concluir. Has adelantado lo que ibas a contar, lo has contado y ahora tienes que cerrar tu presentación remarcando el punto de tu presentación. Si todo lo anterior lo has hecho correctamente, habrás llegado a esta situación de una manera natural y lo único que tendrás que hacer es un pequeño pero importante punto final. Deja tu mensaje e invita a la acción. A la que sea. A la que os haya reunido hoy en esa sala. La que corresponda, pero invita a la acción.

¿Te asegurarás el éxito absoluto? No, de ninguna manera. Pero habrás aumentado tus probabilidades de éxito de forma exponencial. ¿No es eso en lo que consiste hacer las cosas bien, en aumentar tus probabilidades de éxito?

Hazte un favor y házselo a tu audiencia: ¡Mata al Power Point! Utilízalo como un apoyo.

Curiosamente, le darás mucho más protagonismo quitándole presencia y utilizándolo correctamente. Así son las cosas.

Si tienes más alternativas para mejorar nuestras presentaciones, compártelas (gracias).

Salvador Figueros

Foto: Guttorm Flatabo / Flickr

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