≡ Menu

¡Organiza tu Tiempo!

¿Cómo tienes tu agenda? ¿Está lo suficientemente organizada? Muchos te dirán que las cosas no son así. Que debes ser más flexible. Que organizarse es de burócratas. No les hagas demasiado caso. Por lo general, se trata de gente que tiene tiempo suficiente como para desperdiciarlo.

Si eres como casi todos, ése no es tu caso. El tiempo es un bien finito y dinámico. Cuando lo utilizas mal, lo estás desperdiciando. Cuando no lo utilizas, lo estás desperdiciando.

¿Tirarías un montón de dinero a la basura? Seguramente No. ¿Entonces… porqué no vas a prestar toda la atención que se merece a la organización de tu tiempo? Es exactamente igual. Míralo de esta manera: el tiempo es uno de los elementos que necesitas para ganar dinero. Cuando no lo aprovechas, tiras dinero.

Tu capacidad de organización te va a ayudar. Vas a poder sacarle el máximo partido a tu tiempo. Lo mágico de la organización es que sirve para todo. Hasta para perder el tiempo. ¡Sí! Puedes organizar cuando quieres perder el tiempo. ¿No es fantástico? Puedes perder el tiempo de forma productiva. Si lo tienes organizado en tu plan, es igual a relajación, descanso, diversión,…. Cuando no es así, sólo significa que eres ineficiente en la gestión de tus recursos.

Organizar tu tiempo no es complicado. Sólo requiere un poco de disciplina para que se convierta en un hábito. Si tienes dificultades en este sentido, puedes seguir este sencillo plan de 4 pasos para iniciarte.

1.- Tareas. Parece de Perogrullo, ¿verdad? Pues no lo es. Lo primero que debes tener controlado son las tareas que tienes que realizar. Es tu materia prima. Sin conocerlas, no puedes hacer nada. Dedícale un tiempo a recoger en un papel todo lo que tienes que hacer. Es una buena práctica tener siempre actualizado un listado de tareas. Das de baja las que terminas e incorporas las nuevas.

2.- Priorización. Ahora, toca clasificarlas. Todas las tareas no son iguales. Unas son más importantes que otras. Algunas son más urgentes que las demás. Aquí, no tienes que ser demasiado original. Recuerda la famosa matriz importante-urgente de Covey y utilízala. Las primeras actividades que tendrás que realizar son las que son importantes y urgentes. ¿Qué es importante? Sólo es importante lo que afecta a tus resultados. El resto no lo es. En segundo lugar, debes encargarte de las tareas que son importantes, aunque no sean urgentes. Después préstale atención a aquéllas que son urgentes, pero no son importantes (si puedes, delégalas). Finalmente, si tienes tiempo, llega el turno de lo que no es importante ni urgente. Revísalas con detenimiento. Quizá, merece la pena no realizarlas.

3.- Recursos. Básicamente, hablo del tiempo que tendrás que dedicar a cada una de las tareas. Es importante que las dimensiones. Analiza la complejidad de la actividad y decide el tiempo que le corresponde. Si necesitas otro tipo de recursos, este es el momento para reflejarlo.

4.- Soporte. Tienes que incorporar los tres primeros pasos en un soporte que te permita sistematizar el proceso. Hay miles. Puedes hacerlo en tu ordenador o colgarlo en Internet. Outlook de Microsoft es el más famoso de los sistemas locales (en tu ordenador). Los hay mucho más complejos, pero creo que no merece la pena. En los últimos tiempos, me estoy aficionando a Google y su Calendario. El tener tu información siempre disponible en Internet es una ventaja.

Con un sistema sencillo y poca sofisticación puedes conseguir resultados increíbles. La clave del éxito es hacerlo. Elige el sistema que te parezca, pero hazlo. Día que pasa es un día que no recuperas. Las cosas vienen y van, pero el tiempo se marcha para siempre.

Salvador Figueros

Foto: rosmary / Flickr

Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedInEmail this to someonePrint this page

{ 0 comments… add one }

Leave a Comment