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¡Lo Que Unos Guisantes Te Pueden Enseñar!

En 1906, Vilfredo Pareto observó como el 20% de las vainas de su jardín contenían el 80% de los guisantes que producía. A partir de ahí fue comprobando como esta regla del 80/20 se respetaba de forma similar en todas las áreas que investigaba: el 80% de la riqueza está en manos del 20% de la población, el 80% de los recursos de la sanidad se consumen por el 20% de las personas, el 80% de tus recuerdos proviene del 20% de tus experiencias,…

Así nació el Principio de Pareto. Desde mi punto de vista, una de las leyes más importantes para la gestión de los negocios.

Si aplicas el Principio de Pareto a tu compañía, puedes enunciarlo de la siguiente manera:

“El 20% de tus esfuerzos producirán el 80% de tus resultados”.

¿De qué esfuerzos estoy hablando? Piensa por un momento. ¿Para qué has montado tu negocio? ¿Lo ves ahora?

Si eres una persona normal, habrás arrancado tu negocio para ganar dinero. ¿Y por dónde entran esos ingresos en tu compañía? De la mano de los clientes.

La gestión de tus clientes es ese 20% de esfuerzo que tendrás que realizar para conseguir el 80% del resultado de tu negocio.

Todo esto suena muy intuitivo y nadie se atreverá a discutirlo. En cualquier caso, yo te invito a que repases donde has puesto el foco en la gestión de tu negocio en los últimos tiempos.

¿Lo has hecho? Es muy probable que hayas descubierto que has puesto tu atención en lo que te ocupa más que en lo que te ayuda a producir. Es normal. Todos lo hacemos. Quien diga lo contrario miente.

Las compañías crecen, aumentan su complejidad y poco a poco el día a día nos va alejando de lo que realmente es importante.

No dejes que las urgencias te distraigan de lo que es realmente importante. Cada cierto tiempo, realiza un chequeo de tus actividades y confirma que estás centrándote en lo que realmente te aporta negocio: tus clientes.

Cuando tengas alguna duda, simplemente reflexiona sobre la razón de ser de tu negocio:

1.- ¿Cuál es mi objetivo?

2.- ¿Esta tarea me va a ayudar a conseguirlo?

3.- Sí, la completo. No, la abandono o le doy otro tipo de prioridad.

Cualquier otro tipo de pensamiento es engañarse a uno mismo. No dejes que la complejidad del negocio te impida reconocer la importancia de las cosas. Y ya sabes, cuando tengas dudas, vuelve al inicio de todo: ¿Por qué monté este negocio?

Primero, los clientes, segundo, los clientes y después los clientes. Si tu compañía está al servicio de tus clientes, todas las actividades que tu compañía desarrolla deben estar al servicio de esos mismo clientes.

Dedica tus esfuerzos a ese 20% que te puede aportar el 80% de los guisantes.

Salvador Figueros

Foto: twohelmetscooking / Flickr

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