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¿Hablas Swahili?

Realiza el siguiente ejercicio. Piensa en algo e intenta decirlo en Swahili. ¿Eres capaz de hacerlo? ¿Alguien que hablase Swahili sería capaz de entenderte?

Seguramente, no lo conseguirás. ¿Por qué? Bueno, las probabilidades de que pertenezcas al grupo de personas que habla este idioma son pocas.

Si no sabes hablar Swahili, no intentarás comunicarte en Swahili. No tendría mucho sentido hacerlo. El Swahili no es una de tus fortalezas.

Este razonamiento es simple y así actuaríamos todos. ¿Entonces, por qué no nos comportamos siempre igual? ¿Es decir, por qué nos lanzamos a hacer cosas que no controlamos, que no están basadas en nuestras fortalezas?

Quizá, porque es divertido, pero si hablamos de negocios, la cosa cambia. Con dinero en la mesa, el tema es peligroso.

Es curioso cuanta gente se lía la manta a la cabeza e intenta montar algo que no domina. No intentarían hablar Swahili porque no sabrían muy bien cómo hacerlo (aunque es gratis), pero invierten el dinero que tanto les ha costado ganar en una idea que se les puede ir de las manos por falta de conocimiento.

Por lo general, la mayoría de estas aventuras no llegan muy lejos y terminan con las ilusiones de muchos emprendedores.

La receta es fácil. Construye tu negocio sobre tus fortalezas. Trabaja en aquello que dominas y que haces mejor que el resto. Así de sencillo.

Si tienes dificultades para identificar tus puntos fuertes, sólo tienes que revisar tres elementos:

1.- Tus habilidades. ¿Tienes alguna habilidad que te permita ser excelente en algo? ¿Hablas bien, te relacionas con facilidad, lideras grupos,…?

2.- Tu experiencia. Todo lo que has ido viviendo a lo largo de los años es tu capital vital. Utilízalo como cualquier otro capital. Inviértelo en tus proyectos. Es la mejor manera de financiarse.

3.- Tu conocimiento. Jim Rohn dice que los resultados nunca superan al desarrollo personal. Estoy 100% de acuerdo. Prepárate tanto como te sea posible y aumentarás las probabilidades de que los resultados estén a la altura de tu preparación.

La conclusión es intuitiva: es mucho más fácil conseguir resultados haciendo cosas que dominas que embarcándote en proyectos donde no tienes las habilidades, la experiencia y el conocimiento necesarios.

Contén el impulso del momento, reflexiona sobre todo lo que te puede ayudar y ponte manos a la obra. Suele funcionar.

Salvador Figueros

Foto: Murky1 / Flickr

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