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¿Has Pensado Últimamente en el Sentido de las Cosas?

De vez en cuando, la vida te da un revés y te invita a reflexionar sobre el sentido de las cosas. Funciona como un resorte automático que te pone encima de la mesa algunos pensamientos interesantes que has dejado aparcados en algún momento.

Nuestra memoria es frágil y tiende a dejar de lado este tipo de reflexiones. Cuanto más profunda es la reflexión, más probabilidades tiene de quedar abandonada en cualquier parte de nuestros recuerdos.

Lamentablemente, cuando algo negativo nos ocurre, todos estos pensamientos vuelven de golpe a la superficie y nos recuerdan que están vivos.

Hace algún tiempo, tuve la oportunidad de presenciar una conferencia de Brendon Burchard, uno de los nuevos gurús motivacionales americanos. Si le quitas toda la parafernalia marketiniana, el mensaje que queda es interesante.

¿Era nuevo? No, se ha contado muchas veces. Pero siempre merece la pena escuchar las nuevas versiones que van apareciendo.

El resumen de la charla de Brendon es el siguiente: cuando llegues al final de tu vida, debes hacerte tres preguntas:

1.- ¿Viví con intensidad?

2.- ¿Amé con pasión?

3.- ¿Cambié el mundo (aunque sólo sea un poquito)?

Si, cuando te hagas estas preguntas, no tienes una contestación positiva para las tres, quizá, no has vivido tu vida al máximo de tus posibilidades y, en ese momento, ya no tendrás el tiempo necesario para que las cosas sean distintas.

La reflexión de Brendon, como la de otros muchos, es demoledora. En ocasiones, muchos esperan hasta el final de sus días para volver sobre este tipo de reflexiones o, lo que es peor, la vida te coloca en alguna situación que te mete de golpe en esta dinámica.

En cualquiera de los dos casos, irás por detrás de las cosas y tu capacidad de reacción será limitada. Si no actúas rápidamente, la memoria de la que te hablaba antes o el poco tiempo disponible se encargarán de taparlo todo.

Te propongo algo sencillo. ¿Por qué no hacerte estas preguntas todos los días cuando te levantas por las mañanas? Simple. Sólo tres preguntas y todo el tiempo del mundo por delante para contestarlas afirmativamente.

¡Inténtalo!

Salvador Figueros

Foto: Hora Varlan / Flickr

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