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¡Cómo Promocionar Tu Negocio Sin Invertir Un Euro!

Si no tienes un gran presupuesto de marketing, no te preocupes, no se acaba el mundo. Bienvenido a la dura realidad. Te encuentras en la misma situación que miles o cientos de miles de pequeñas compañías que tienen un gran producto o servicio pero que no les alcanza el bolsillo para gastar grandes cantidades en glamurosas campañas de publicidad.

El hecho de que tus recursos sean limitados puede parecer un gran inconveniente (y puede serlo en muchos casos), pero te animo a que lo veas como una gran oportunidad para hacer cosas distintas, atractivas e irreverentes. Cosas que te puedan diferenciar del resto y darte mucha más notoriedad que muchas campañas tradicionales con muchos más recursos.

El otro día contestaba a un comentario en mi blog sobre la historia de “El Hombre que vendió el Puente de Brooklyn” que el concepto que había detrás de esa historia de marketing de bajo presupuesto es fantástico. Si eres capaz de pensar fuera de los límites, eres capaz dehacer cosas distintas que te aportarán resultados distintos. Si haces lo que hacen todos y, además, con menos dinero, tus posibilidades de éxito son muy reducidas.

Sí, sé que estarás pensando ¿Salva, qué me estás diciendo? ¿De verdad quieres convencerme de que soy un tipo afortunado porque no tengo dinero para hacer una campaña de publicidad como Dios manda? Yo no diría tanto, pero sí me atrevo a afirmar que grandes presupuestos no son sinónimo de magníficos resultados en comunicación.

Después de más de veinte años trabajando en agencias de publicidad que manejaban cuentas con grandes presupuestos (en los muchos millones de euros) te puedo asegurar que no existe siempre una correlación directa entre resultados e inversión publicitaria. Te sorprendería ver como se invierten grandes cantidades de dinero en campañas bonitas pero poco efectivas. Recuerda que esto va de generar clientes potenciales, primeras ventas, ventas recurrentes, fidelización, bla, bla, bla,…, y poco nos tiene que preocupar si la campaña es más o menos bonita, está en más o menos medios o recibirá más o menos premios. Gana el que vende, no el que se lleva el premio.

Como te decía, la falta de presupuesto publicitario puede ser un estímulo para la creatividad. Yo, por lo menos, lo veo de esta manera y creo que hay suficientes ejemplos en la historia de la comunicación que así lo demuestran. Es decir, no tener dinero no es divertido, pero puede obligarte a hacer cosas diferentes y, por ahí, sí que pueden llegar los resultados.

¿Es fácil? De fácil nada de nada. Es complicado porque, cuando tienes que ser diferente, te ves obligado a abandonar tu zona de confort. En esta zona no nos encontramos especialmente cómodos, pero podemos ser mucho más productivos y distintos.

Te voy a poner un ejemplo bastante reciente y muy atractivo. Un ejemplo que evidencia que todo esto que te estoy diciendo tiene todo el sentido del mundo. ¿Sabes quién es Timothy Ferris? ¿Conoces su libro “La Semana de Trabajo de 4 Horas”?

Si lo conoces fantástico. En caso contrario, no dudes en hacerte con un ejemplar para entender la dimensión de lo que te voy a contar. Pare introducirte en el tema, te diré que Timothy Ferris ha sido número uno en ventas en Estados Unidos durante un montón de semanas. Ha batido muchos récords de libros vendidos y se ha convertido en toda una celebridad, pero lo realmente importante de la historia de Timothy Ferris no es su libro, por increíble que parezca, sino la fórmula que siguió para promocionarlo y convertirlo en un éxito de ventas. Si te parece, vamos a revisar algunos de los puntos críticos del Plan de Marketing que el propio Tim Ferris ha comentado en varias entrevistas:

1.- En primer lugar, Timothy no asumió nada. No traía ninguna idea preconcebida a este nuevo negocio, y si la traía se la dejó en su casa. Lo primero que hizo fue ponerse en contacto con otros autores más o menos similares que habían lanzado sus libros previamente y lo habían hecho con mucho éxito. Estos autores le dijeron que el canal que mejor funcionaba para promocionar sus libros eran los blogs (páginas Web en las que sus propietarios escriben sobre los temas que les interesan). Habían llegado a esta conclusión después de haber tenido la oportunidad de testar distintas opciones.

Primera conclusión potente, no asumas nada. Pregunta a los demás qué es lo que funciona, testa todas las que puedas y comprueba sus resultados. Estamos en un  mundo donde tenemos que testar constantemente. Si actúas de esta manera, te darás cuenta de que muchas de las ideas preconcebidas que pudieses tener tienen poco que ver con la realidad. Resumen: testa, testa, testa,…, todo. Y después de testar, sigue testando. ¡Ah! Mucho mejor si lo haces con la experiencia y el dinero de los demás como hizo Tim Ferris.

2.- En segundo lugar, Tim analizó cuál podía ser la mejor manera de acceder a los bloggers que le podían ayudar a promocionar su libro. Tradicionalmente, las vías que se utilizan para ponerse en contacto con ellos son el correo electrónico y los propios comentarios que se dejan en cada uno de los posts (artículos) que los bloggers van colgando en su página.

Aunque estas fórmulas tienen validez, están absolutamente saturadas. Resulta complicado conseguir algo de atención o notoriedad cuando te mueves en entornos saturados. Tim decidió cambiar la estrategia. En lugar de hacer lo que la mayoría hacía para entrar en contacto con estos bloggers superstars, se desmarcó y utilizó otro canal: el personal. Empezó a acudir a los eventos que contaban con la participación de los bloggers más famosos y allí empezó a realizar sus primeras conexiones.

3.- En tercer lugar, Tim puso por delante el mensajero antes del mensaje. ¿Qué quiere decir esto? Que Tim volvió a hacer las cosas de forma diferente. No se volvió loco intentando venderle a todo el mundo las bondades de su libro. Cuando estableció contacto con los bloggers que podrían ayudarle, intentó gustarles, interesarse por su trabajo, hacer preguntas sobre lo que hacían, etc.

La reflexión de Tim fue sencilla pero distinta, si logro gustarles como persona, será mucho más fácil que conecten conmigo y que posteriormente puedan hablar con más naturalidad y entusiasmo de lo que estoy haciendo. No se confundió.

4.- En cuarto lugar, Tim entendió que lo que uno hace tiene poco valor desde el punto de vista de las noticias. Es decir, crees que has escrito el libro definitivo sobre cualquier cosa, pero eso realmente no interesa a nadie. Lo que interesa a la gente son las cosas sorprendentes o lo que está absolutamente de moda.

El hecho de que Tim se pudiese tomar sus minivaciones gracias al modelo de negocio que había diseñado no pasaba de ser una mera anécdota poco noticiable. Tim lo entendió y vendió su mensaje de forma diferente. Su libro se enmarcaba dentro de dos tendencias que tienen mucha fuerza en la actualidad: el outsourcing y el deseo de muchos por trabajar menos y disponer de más tiempo libre. De esta forma, un libro que podía ser una mera anécdota pasa a convertirse en un elemento más que hay que sumar a dos grandes tendencias que Sí que interesan a todos o casi todos. Ahora ya es noticiable.

Tim Ferriss decidió hacer las cosas de forma diferente y los resultados fueron increíbles: Best Seller del New York Times, constantes entrevistas en todos los medios de comunicación, conferencias por todo el mundo y unos ingresos muy por encima de lo que seguramente nunca hubiera imaginado.

Historias como la de Tim Ferriss son fuente de inspiración para todos los que quieren salir adelante sin muchos recursos. Si repasas la historia de Ferriss, te darás cuenta de que su éxito se basa fundamentalmente en dos factores: el convencimiento de querer ser distinto y un plan de cuatro puntos (qué canal utilizar, cómo contactar, cómo conseguir el interés, cómo ser noticia).

Antes te he comentado que, aunque es perfectamente posible promocionar tus productos y servicios con poco presupuesto, no es nada fácil. Es cierto no es fácil, pero se puede conseguir si tienes la voluntad de hacerlo y utilizas un sistema que te ayude a conseguirlo. Tim utilizó el suyo y le funcionó. Busca el tuyo y lánzate.

¿Qué te parece la historia de Tim Ferriss?

Foto: loiclemeur / Flickr

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