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¡La Creatividad Vende!

En un mundo donde la tecnología está al alcance todos, los productos cada vez son mejores pero cuesta más diferenciarlos.

En un mundo donde el número de mensajes publicitarios que recibe una persona al día ronda una media de 2.000-3.000 (según distintos estudios), resulta más complicado llegar a nuestros consumidores.

En un mundo así, ser diferente es un valor añadido que se paga con oro. Sólo los que sobresalen del resto tienen más oportunidades de conseguir el éxito.

Ser diferente no es fácil, pero tampoco es imposible. Por lo general, para ser diferente tienes que actuar de una forma distinta. Si actúas como los demás harás lo mismo que hacen todos.

“Think out of the box” (piensa fuera de la caja- los límites) es una expresión anglosajona que representa muy bien lo que quiero decir. Si quieres ser diferente tienes que pensar fuera de los límites.

Este tipo de pensamiento alternativo se suele asociar con la Creatividad, y es ahí donde empiezan todos los problemas.

¿Qué pasa si no soy creativo? ¿No tendré ninguna posibilidad de éxito?

Hay buenas y malas noticias. Las malas noticias son que si no piensas de forma creativa, tus posibilidades de éxito se reducirán. ¿Desaparecerán? No, simplemente te costará más conseguir tus objetivos en un mundo con tanta competencia de productos similares.

Las buenas noticias son que todos podemos ser creativos. Sí, todos. Por supuesto que hay personas que tienen mayor sensibilidad. Personas que tienen tendencia a pensar con su lado derecho del cerebro (el creativo). Personas a las que les resulta natural pensar de forma diferente. Pero lo cierto es que la creatividad se puede entrenar.

Quizá no llegues a ser el Salvador Dalí de la situación, pero es muy probable que desarrolles el suficiente nivel de pensamiento creativo como para que tus productos o servicios destacan frente a los de la competencia.

Realmente, lo interesante de ser diferente es que no se te puede comparar con otros y de un plumazo te has cargado a tu competencia. ¿No te parece suficiente premio como para intentarlo?

Hay muchas técnicas que te pueden ayudar en este sentido (visita cualquier librería y encontrarás material para aburrir). Particularmente, me gusta una muy sencilla que arroja unos resultados espectaculares: La Caja de las Ideas (Dr. Fritz Swicky).

Su mecanismo es muy sencillo, pero los resultados pueden ser espectaculares:

1.- Separación: separa aquello que quieras transformar (producto o servicio) en sus principales características (materiales, forma, color, posición,…).

2.- Variación: lista distintos valores para cada una de esas características. Por ejemplo, si estamos hablando de la forma, consideraremos distintas opciones: circular, cuadrada, rectangular,…

3.- Combinación: realiza distintas combinaciones con las distintas variaciones de las características que has reflejado. Combinación 1: Material A, Forma C, Posición B,…; Combinación 2: Material A, Forma D, Posición A,… Y, así, sucesivamente.

4.- Selección: elige la combinación o combinaciones que encajan con lo que estabas buscando.

Prueba este sistema y verás que rápidamente das con un montón de soluciones creativas a tus problemas.

Si vas incorporando este tipo de herramientas y, fundamentalmente, esta forma de pensar, las posibilidades que se te presentan son increíbles. Recuerda: productos diferentes, menos competencia y mayores posibilidades de ingresos. Esta secuencia falla muy pocas veces.

¿Lo ves? Ya eres creativo.

Salvador Figueros

 

Foto: anelagerqvist / Flickr

 

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