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¡Odio La Tecnología!

¡Por Dios, yo no soy un tekkie! No sé nada de esto. No lo entiendo. Me pierdo. Me confunde. Me molesta. ¿Qué puedo hacer?

Si eres como la mayoría de los mortales, es muy probable que en algún momento de tu vida hayas pronunciado muchas de las frases que he comentado al principio. Si ese es el caso, ahí va mi primera recomendación:

“Tómate una tila, relájate y disfruta”

Sí, ese es el mejor consejo que pueden darte. ¿Por qué? Porque la tecnología, como dicen los ingleses,  “is here to stay” (está aquí para quedarse). Tienes dos alternativas: aprender a convivir con ella o aprender a convivir con ella. Cualquier otra posibilidad no es una opción. Simplemente, es decir adiós a tu proyecto empresarial.

La tecnología, por sí sola, no va a solucionarte todos los problemas, ni va a hacer que tu negocio se convierta en el nuevo Zara (siento abrirte los ojos). Pero, si no eres capaz de estar a la altura de las circunstancias en términos tecnológicos, es muy probable que no puedas competir.

¿Por qué? Por tres razones fundamentales:

1.- La tecnología aporta eficacia: hace que los resultados sean más exactos y contengan menos errores.

2.- La tecnología aporta velocidad: te permite realizar las tareas en menos tiempo.

3.- La tecnología aporta eficiencia: gracias a la tecnología tus costes disminuirán. Si eres capaz de producir mejor y en menos tiempo, el resultado es evidente.

¿Lo ves? No puedes decir NO a la tecnología. Bueno, puedes hacerlo pero…

En cualquier caso, las cosas son menos duras de lo que pueden aparentar. Si tienes problemas con la tecnología, ¡tranquilo!

No confundas términos. No tienes que dominar personalmente la tecnología. Tienes que entender cómo la tecnología puede ayudarte. Cuando seas capaz de dar el salto de la primera afirmación a la segunda, serás mucho más feliz y mejorarás la gestión de tu negocio.

El mundo ha cambiado (afortunadamente). Bueno, lo cierto es que cambia constantemente. Hace relativamente poco, el que tenía acceso a la tecnología es el que marcaba la diferencia. Ahora es diferente. Ahora, la tecnología está al alcance de casi todos. Lo que marca la diferencia es la voluntad de utilizarla.

No te hagas líos. Te repito lo que te he comentado anteriormente: no tienes que dominarla (a no ser que la tecnología sea el único objeto de tu negocio), tienes que entenderla.

Cuando comprendas qué papel puede jugar la tecnología en tu negocio y cómo puedes aprovecharla para ingresar más, busca a los que la dominan para que te ayuden a implementarla.

Todo lo que tienes que saber de tecnología son cuatro cosas:

1.- La necesitas. No voy a repetir lo que ya te he apuntado. Si no la utilizas en tu provecho, ten por seguro que tus competidores sí lo harán y, por ahí, te ganarán la partida.

2.- Debe ser flexible. Debes tener la posibilidad de personalizarla y adaptarla a tus necesidades particulares de negocio. Es la tecnología la que debe adaptarse a tus necesidades y no tu negocio el que debe encajar en la tecnología.

3.- Debe ser modular. Cualquier solución que elijas debe permitirte incorporar distintos módulos funcionales cuando surja la necesidad.

4.- Debe ser escalable. Hoy el volumen de tu negocio es 100, pero mañana puede ser 500 (¡Ojalá!). La tecnología que utilices debe soportar el salto en el desarrollo de tu negocio.

Supervisa que todas las implantaciones sean flexibles, modulares y escalables y te habrás asegurado un futuro sin demasiadas sorpresas tecnológicas (por lo menos, ninguna más que las absolutamente inevitables).

¿Complicado? No lo parece. No voy a pedirte que a partir de ahora enloquezcas de entusiasmo cuando escuches la palabra Tecnología, pero si te diré que está de tu lado. Lo cierto es que está del lado de todos.

Recomendación: piensa en ella como en algo que puede ayudarte a ingresar mucho más. Eso suena mejor.

Salvador Figueros

Foto: Marcin Wichary / Flickr

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