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¡Puzle!

Los Puzles son una gran distracción. Un montón de piezas y un reto. Cuando los completas, te sientes bien. Has conseguido tu objetivo.

Hay muchas maneras de hacerlos. Unas funcionan mejor que otras.

La manera impulsiva es la típica. Vas cogiendo piezas sin mucho criterio e intentas engarzarlas. A veces, descubres un patrón y te hace la vida más fácil. Dos o tres piezas de golpe. Todo va cuesta abajo. De repente, césped. Todos los puzles tienen césped. Ahí, el tema se complica. Ahí, no es fácil ver ningún patrón.

Si tienes tiempo, este método funciona. Pruebas y pruebas. Por fin, das con la pieza. Es el método de la eliminación. No falla, pero es lento. Muy lento.

Hay otros métodos. Mejores. Al final todo pasa por probar. Pero hay formas y formas de probar. Puedes probar de forma impulsiva y puedes hacerlo de forma sistemática. Por lo general, los sistemas dan mejor resultado.

Si el puzle es cuadrado, buscas las esquinas. Las reconoces enseguida. Son las únicas piezas que tienen un ángulo de 90º grados perfecto. Después, buscas los lados. No fallan. Líneas rectas.

Ya tienes el contorno del puzle. Ahora, toca rellenar. Localizas piezas con colores particulares. Éstas se identifican enseguida en la imagen de referencia. Buscas su posición dentro del contorno y las colocas.

El resto es fácil. Has construido una serie de núcleos. Sólo tienes que agrupar las piezas que se identifiquen con cada uno de ellos y empezar a probar y colocar. Se acabó.

La satisfacción del objetivo cumplido es igual en los dos métodos, pero el segundo te asegura una mayor probabilidad de éxito.

Tu negocio es como un inmenso puzle. Tienes un montón de piezas y hay que colocarlas. Si tienes fondos, dispones de más tiempo. Cuando escasean, hay que ser rápido.

Muchos manejan sus negocios de una forma impulsiva. Ponen mucho esfuerzo y ganas y van colocando piezas, piezas y piezas. Algunas encajan de una forma natural. A otras les cuesta más. Cuando tienes suerte, las colocas todas.

Tu negocio es así. Muchos elementos, muchas ideas, muchas tareas, muchos… que tienes que colocar correctamente. Puedes hacerlo como quieras, pero sistematizar el proceso te puede ayudar.

Hay que trabajar más. El impulso no basta. Los sistemas te obligan a pensar, a planificar. Tienes que definir el sistema. Al principio cuesta. Hay que dedicarle más tiempo hasta que lo has definido. Luego… luego todo es mucho más rápido y más seguro.

1.- Fija unos objetivos. Antes de hacer nada tienes que saber dónde quieres ir. Sin destino no hay viaje. ¡Ah! Escríbelos. Sí, funciona.

2.- Elije tu mercado. Decide con quién quieres trabajar. Con qué grupo de gente te sientes más cómodo. Quiénes pueden ayudarte a sacar lo mejor de ti. Céntrate en ellos.

3.- Identifica una necesidad. Algo que compartan todos. Algo que les interese y por lo que estén dispuestos a pagar. Algo que esté dentro de tus intereses.

4.- Crea un producto. Ya conoces su necesidad. Sólo tienes que crear un producto para cubrirla.

5.- Ponle un precio. Ésa es la fuente de tus ingresos. Lo que los clientes pagarán. Asegúrate de que tu precio coincide con el valor percibido de tu producto. Ni más ni menos.

6.- Hazlo accesible. Escoge cuáles son los canales que utilizarás. Cómo lo acercarás a tu mercado. Dónde lo colocarás.

7.- Invítales a consumirlo. Dile al mundo quién eres. Qué haces. Qué les puedes aportar. Porqué eres una gran opción. Cuéntaselo a todos y cuéntalo bien.

8.- Genera leads. Identifica a todos los que están interesados. A todos los que de una manera u otra te han demostrado que les interesa tu producto.

9.- Consigue clientes. Céntrate en tus leads. Tienen interés. Trabájalos adecuadamente. Tienes que hacer todo lo posible para gustarles. Poco a poco gánate su confianza y conviértelos en clientes.

10.- Gestiona reclamaciones. Cuando llegan los clientes, llegan las reclamaciones. Define un procedimiento para gestionarlas. Enfócalas positivamente y sácales partido.

11.- Optimiza el sistema. Ya has aprendido un montón. Has descubierto lo que funciona y lo que no. Refina el sistema con tu conocimiento. Incorpora todo lo que le falta y mejóralo.

12.- Así, una y otra vez, una y otra vez, una y…

Los negocios son como los puzles. Cuando has definido un sistema, todo funciona mejor. Cuando has definido un sistema, sólo tienes que seguirlo. Lo demás llega con el sistema.

 

Salvador Figueros

Foto: ul:Marga / flickr

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