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¿Por Qué hay que Celebrar los Éxitos?

Los niños pequeños miran a sus padres cuando hacen algo. Primero captan su atención. Después realizan su pequeña proeza. Finalmente buscan la aprobación.

Si los padres no hacen demasiado caso, los niños se sienten mal. Si sus padres les animan y celebran la hazaña, los niños se sienten reforzados y lo intentan otra vez.

Los niños necesitan la atención, el ánimo y la celebración de sus padres para seguir avanzando. Cuando algo falla, falla todo. Los padres lo saben y colaboran.

Esto es algo intuitivo cuando hablamos de niños. Todos los padres se comportan más o menos así con sus hijos. No sería lógico hacerlo de otra manera.

¿Qué pasa cuando crecemos? ¿Qué pasa en la oficina, en el trabajo,…? Las cosas cambian. Todo es diferente. Ahora, los errores son más importantes. Dicen que aprendemos de ellos. Hay que analizarlos. Hay que entenderlos. Hay que evitar que se repitan.

¿Y los éxitos? ¿Qué pasa con los éxitos? Los éxitos pasan a un segundo plano. Por eso te pagan. Para hacer las cosas bien. ¿Tiene sentido celebrar que haces las cosas como tienes que hacerlas….?

Claro que tiene sentido. Tiene mucho sentido. ¿Lo dudas? Cuando celebras los éxitos…

1.- Refuerzas la confianza. No basta con hacer las cosas bien. Tienes que reconocerlo, te lo tienen que reconocer y tenéis que celebrarlo. Cuando esto ocurre, tu confianza se dispara. Puedes hacerlo otra vez. Puedes hacerlo cuantas veces quieras. Eres más fuerte.

2.- Contagias a los demás. Las celebraciones se realizan en grupo. Todos participan del éxito de alguien. Tu éxito se convierte en el éxito del grupo. Cuanta más gente participe de ese éxito, el éxito es más grande y su repercusión mucho mayor.

3.- Mejoras tu trabajo. El resultado de tu trabajo está en relación directa con tu autoestima. Celebra tus logros. Grandes o pequeños. Celébralos todos. Aumenta tu autoestima y verás como el resultado de tu trabajo aumenta de la misma manera.

4.- Creas un ambiente positivo. Las celebraciones son un estado de ánimo. Cuando celebras algo, se dan las condiciones para que se vuelva a producir.

Hay que celebrar los éxitos porque te hacen ser mejor. También, porque hacen ser mejor a tu grupo.

No hace falta que tus éxitos sean increíbles. Bueno, si son increíbles, perfecto. Pero no es necesario. Lo que tienes que hacer es:

a.- Celebrarlos todos. Sí, no te dejes éxitos por pequeños que te parezcan sin celebrar. La celebración es un hábito y los hábitos se afianzan por repetición. Repite, repite, repite.

b.- Celebrarlos rápidamente. No dejes pasar el tiempo. El tiempo lo enfría todo. Cuando la celebración no es inmediata, pierde una parte importante de su efecto.

Todo se puede aprender. También puedes aprender a celebrar tus éxitos. Si sabes celebrar tus éxitos, podrás celebrar mejor los tuyos y los de los demás.

Puedes empezar hoy mismo. Antes de irte a dormir, escribe en un papel los éxitos que has conseguido durante el día. Puede tratarse de pequeños éxitos. Da igual. Funciona. Anótalos todos y celébralos. Siéntete feliz por lo que has conseguido. Anímate a seguir consiguiéndolos todos los días. Después, sigue celebrándolos.

Salvador Figueros

Foto: cessemi / Flickr

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