≡ Menu

¿Quién Quiere este Billete de 100 Dólares?

Jack Canfield, autor del best-seller mundial “Sopa de pollo para el alma”, empieza algunas de sus presentaciones con el juego del billete.

Se mete la mano en el bolsillo y saca un billete de 100 dólares. Mira a su audiencia y le pregunta: ¿Quién quiere este billete de cien dólares?…. Pausa. Todos le miran con cara sorprendida sin entender muy bien de qué va todo eso.

Repite la pregunta: “¿Quién quiere este billete de cien dólares?” La audiencia sigue desconcertada. Algunos valientes levantan la mano.

Una vez más: “¿Quién quiere este billete de 100 dólares?” La reacción sigue siendo la misma. Quizá, alguien se atreve a decir en voz alta “Yo…Yo”.

Continúa preguntando ¿Quién quiere este billete de 100 dólares? hasta que una persona de entre los asistentes se levanta y lo coge. Todos ponen cara de sorpresa  mientras que la persona que acaba de levantarse se sienta con su nuevo billete de 100 dólares en el bolsillo.

¿Por qué ocurre esto? ¿Qué nos impide levantarnos y coger el billete? Detrás de esta manera de actuar están nuestras creencias.

Las creencias son verdades absolutas que vamos incorporando a lo largo de nuestra vida. Funcionan restringiendo nuestra capacidad de actuación. Lo que no cae dentro del ámbito de la creencia no es posible. No se intenta.

No cogemos el billete porque nadie regala billetes de 100 dólares (creencia). Estamos llenos de creencias que nos limitan:

1.- Para ganar dinero hay que trabajar muy duro (creencia). No es cierto. La cantidad de dinero que puedes llegar a ganar no depende del número de horas que pones en tu trabajo. El dinero es directamente proporcional al conocimiento que tengas sobre cómo ganarlo.

2.- Sólo son ricos los que heredan o actúan de forma poco ética (creencia). No es cierto. Por supuesto que hay ricos herederos y multimillonarios desalmados, pero la mayoría de la gente que ha hecho dinero lo ha hecho empezando desde cero. Arriesgándose y haciendo las cosas bien.

3.- Nadie regala nada (creencia). No es cierto. Sólo tienes que mirar a tu alrededor y darte cuenta de la cantidad de organizaciones y personas que dan mucho a cambio de nada: fundaciones, iglesia, ONGs, filántropos,…

4.- Sólo necesitas pasión para lanzar tu propio negocio (creencia). No es cierto. La pasión es una necesidad, pero no es suficiente. Tendrás que aprender los conocimientos básicos, o saber donde encontrarlos, para aumentar tus probabilidades de éxito.

5.- Etc.

Las creencias no son buenas compañeras. Anulan tu capacidad para cuestionarte las cosas y limitan tus acciones.

La principal dificultad para conseguir lo que te hayas propuesto no suele estar ahí fuera. El obstáculo lo tenemos dentro de nosotros. Las creencias construyen topes. Reducen el espacio en el que nos movemos. Nos hacen más pequeños.

Intenta liberarte de ellas. Actúa como un niño pequeño. Él no tiene creencias todavía. Todo es nuevo. Todo es atractivo. Se atreve a hacer cosas nuevas constantemente. Explora lo que no conoce. Nadie le ha dicho que no es posible o que no sirve de nada. Simplemente, lo hace y aprende.

La próxima vez que Jack Canfield o cualquier otro te ofrezca un billete de 100 dólares, atrévete y ve a por él. Lo peor que puede pasar es que te quedes como estás. Pero nada ni nadie habrán decidido por ti. Es decir, no habrás dejado pasar una oportunidad por no haberlo intentado.

Salvador Figueros

Foto: Martin Cathrae / Flickr

Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedInEmail this to someonePrint this page

{ 0 comments… add one }

Leave a Comment