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¿Trabajas En o Para Tu Negocio? (1)

¿Por qué quieres ser emprendedor? Muchas personas toman el camino para convertirse en emprendedores porque quieren tener un mayor control sobre sus vidas, intentar ganar más dinero o dejar algo detrás de ellos.

Aunque, en muchas ocasiones, el motivo coincide, el desarrollo posterior puede ser muy distinto.

El objetivo debe ser siempre: lanzar tu proyecto, hacerlo crecer, desarrollar tu pequeño imperio y conseguir que todo lo que has hecho te permita vivir mejor.

Lamentablemente, no se cumple siempre. Está bien. Es parte del juego y del riesgo que siempre va asociado a la idea de emprender.

Si lo entiendes de esta manera, lo estás haciendo correctamente. Cuando lanzas una idea y ésta no funciona porque no era lo suficientemente buena o porque, sencillamente, no supiste desarrollarla correctamente, no debes rasgarte las vestiduras. Reflexiona sobre los motivos por los que no funcionó, saca tus propias conclusiones y prepárate para la próxima.

Ese es el proceso lógico, aunque, en algunas ocasiones, hay muchos que se quedan enganchados en una idea que no termina de arrancar.

¿Qué ocurre cuando el proyecto no despega? Por lo general, te encuentras inmerso en un negocio que no te da los rendimientos esperados pero que te exige un esfuerzo y una dedicación que se acerca a la esclavitud.

¿Fue esa la razón por la que decidiste ser emprendedor? Sin duda, no.

Tienes que tener cuidado con este tipo de situaciones. Son muy normales. Vas cayendo en ellas sin ser muy consciente y, cuando te quieres dar cuenta, lo único que tienes es un montón de obligaciones, trabajo y pocos resultados.

Esto es lo que Michael Gerber llamó trabajar para tu negocio en lugar de trabajar en tu negocio. Los emprendedores quieren desarrollar un modelo de negocio que les permita crecer y alcanzar los objetivos que se marcaron. Tienes que trabajar en tu negocio, en los sistemas que permitirán que vaya consiguiendo cierta autonomía y que cada vez exija menos de ti.

Cuando no lo consigues, cuando tu negocio sigue demandando todo tu tiempo, cuando no alcanza ese nivel de independencia que te he comentado, en ese momento empiezas a trabajar para tu negocio en lugar de trabajar en tu negocio y todo se convierte en una pesadilla.

¿Por qué pesadilla? Porque cuando llegas a esa situación, tu negocio recoge lo peor de los dos mundos (el emprendedor y el de trabajo para terceros): obtienes los escasos rendimientos que obtendrías trabajando para otros, pero tienes que asumir todo el trabajo y responsabilidades de cualquier emprendedor.

Hay que escapar de ese tipo de situaciones. ¿Quién las quiere? ¿Qué te aportan? ¿A dónde te llevan? No te merece la pena mantener ese estatus. Si te encuentras en esa situación y tu negocio no parece que sea reversible, merece la pena que cierres el chiringuito y busques trabajo en otro sitio (te tomas un tiempo, repiensas toda tu aventura y buscas el momento adecuado para intentarlo de nuevo).

Recuerda lo que dice Michael Gerber: trabaja en tu negocio, en convertirlo en el vehículo que necesitas para alcanzar tu sueño y no caigas en la trampa de comprarte un trabajo. Trabajarás más, sufrirás más y conseguirás menos.

Salvador Figueros

Foto: Captain DJ / Flickr

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