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Anatomía De Un Producto De Éxito

El 23 de octubre de 2001, Steve Jobs presenta su nuevo producto: el IPod. Finalmente, sale al mercado el 10 de noviembre del mismo año.

La campaña publicitaria del lanzamiento es una de las campañas más famosas de la historia de la publicidad. Nada de gigas. Nada de software. Nada de características técnicas. Sólo una frase. “1.000 Canciones en tu bolsillo”. Es difícil imaginar otro concepto que exprese mejor lo que es un IPod. Sencillamente genial.

El producto se convierte en un éxito “overnight”. Consigue una cuota de mercado en reproductores digitales por encima del 90% en Estados Unidos. En 2007, las ventas del IPod suponen casi el 50% de la facturación total de Apple.

Seguramente, el IPod es el producto que cambió el paso de la compañía. Gracias a él, Apple empezó a ser la compañía que todos conocemos.

Los puntos de referencia ayudan

En 1978, el ingeniero de Sony Nobutoshi Kihara crea el prototipo de Walkman por encargo del fundador de Sony. Akio Morita le pide a su empleado que diseñe un aparato que le permita escuchar ópera cuando viaja en avión.

El Walkman es el predecesor del IPod. La idea del producto es increíble. El Walkman fue el primer reproductor de música portátil. A él le debemos que la música camine.

Walkman revolucionó la forma de oír música a final de los ´70 y Apple hizo lo mismo a principio de este siglo.

Apple se inspiró en la idea de Walkman para el desarrollo de su IPod. Básicamente, hizo el mismo producto de Sony con una tecnología diferente.

Tiene ventaja el que adapta mejor

La idea no era nueva. Los japoneses la habían desarrollado 20 años antes. La tecnología también existía. En definitiva, un IPod no es más que un disco duro u otro dispositivo de almacenamiento con software para reproducir archivos de música. Generalmente, MP3.

La oportunidad estaba en la adaptación de todo esto. Todo era conocido, pero los reproductores digitales que se habían lanzado al mercado eran grandes y feos.

Apple aprovechó todo lo que ya existía (idea y tecnología) y mejoró el resultado final. Disminuyó el tamaño y creó su particular Walkman digital.

Hay que dejar las señas de identidad

Sólo quedaba algo por hacer. Sólo faltaba dejar la firma. Incorporar ese elemento que lo hiciese reconocible. El elemento que todos identifican y que lo señala como un producto de Apple. El diseño.

La compañía de la manzana le dio su toque personal. Incorporó su estilo minimalista al IPod. Diseñó un interfaz sencillo y lo diferenció de todo lo que había en el mercado. Ya estaba hecho. Lo había conseguido de nuevo. Un producto rompedor.

Ahora, una gran promoción. Repetir hasta la saciedad la palabra innovación y convertirse en una de las mayores historias de éxito de los últimos tiempos.

¿Por qué? Porque para crear un gran producto basta con identificar las grandes ideas, actualizarlas mejor que los demás y ponerles el sello personal.

Salvador Figueros

Foto: brokentrinkets / flickr

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