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Arréglalo. Después…

Los resultados son la esencia de cualquier negocio. Los buenos resultados te están diciendo que vas por buen camino. Quizá no el que habías decidido, pero seguro que es un camino que te lleva a algún sitio.

Resultados por debajo de las expectativas son una bandera roja. Peligro cerca. Hay que tener cuidado. Hay que hacer algo.

Los emprendedores siguen sus resultados. Saben que son importantes. Saben que no hay negocio al margen de los resultados.

Cuando las cosas van mal

Tus números no siguen el plan. Se están desviando. El escenario no se ha cumplido y ahora empiezan los problemas.

Siempre ocurre. Antes o después hay un momento en el que las cosas van mal. ¿Ahora? Empiezan las preocupaciones y las primeras reflexiones.

Cuando tu producto no progresa, piensas muchas cosas. Quieres hacer muchas cosas. Si no creces lo suficiente, quizá tengas que lanzar más productos. Más funcionalidades. Más opciones para tus compradores.

También puedes ir a otros sitios. Si tu mercado no te da lo que esperas de él, llévate tu producto a otros mercados. Hay miles de mercados. Quizá todo pasa por encontrar el adecuado. El mercado que valore y entienda tu producto.

Primero, arréglalo

Más productos o más mercados o más de ambos podrían ser la solución. No lo sé. Puedes intentarlo, pero hay riesgos.

Cuando tienes problemas, tienes que hacer algo, pero no creo que valga todo. Hay medidas que te darán resultado. Otras no funcionarán.

Antes de hacer nada, empieza por lo que ya tienes. No pienses en nuevos productos ni nuevos mercados sin haber revisado tu situación actual. Céntrate en tu producto, en tu mercado, en los posibles errores que hayas cometido, en tu competencia, en tus proveedores, en todos los que tienen algo que ver contigo o con tu producto. Piensa en ellos y busca soluciones donde ya estás.

La secuencia lógica es arreglar lo que ya tienes. Primero, arréglalo. Después, ya tendrás tiempo para otras cosas.

Todo puede funcionar. Puedes encontrar soluciones en distintos sitios, pero la forma más segura de hacerlo es empezar por lo que tienes. La solución debe estar ahí. Si no la encuentras en tu producto y en tu mercado, puede estar en otros sitios. Puede estar, pero es más difícil.

 

Salvador Figueros

Foto: Karolina kabat / flickr

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