≡ Menu

¿Dónde Estás Mirando?

Simplemente ocurre.

Estás en una reunión de dirección. Un montón de gente en una sala. Mucha preparación. Mucha responsabilidad.

Agendas rellenas de puntos. Horas y horas de intercambio de ideas. De formas de ver las cosas. Podemos hacer esto. Podemos hacer lo otro. Podemos hacer tantas cosas.

Al final, terminas. Repasas las conclusiones, los próximos pasos, el poso de la reunión. Nada. Nada importante. Nada que mueva el negocio. Nada que lo haga crecer.

Es una sensación extraña.

Las cosas que no importan

Tu negocio está lleno de cosas que importan y de otras que importan menos. Las que importan menos son más numerosas. Están por todos los sitios.

Las cosas que importan menos son peligrosas. Se disfrazan. Se muestran. Llenan los puntos de las agendas. Quieren ser protagonistas.

Pueden utilizar palabras complejas. Reingeniería. Procesos. Estructuras. Overheads. Métricas. Templates,… Palabras que suenan bien.

Da lo mismo cuántas sean. Da lo mismo lo bien que suenen. Da lo mismo cuántas horas de reunión puedas rellenar. Tu trabajo es otro. Tu trabajo es preocuparte por tu negocio.

Siempre es lo mismo

¿Por qué montas un negocio? ¿Por qué arriesgas capital y esfuerzo para arrancar tu compañía? ¿Cuál es la razón de todo esto?

Los negocios se montan para ganar dinero. También para otras cosas. Pero primero lo primero.

Es así. Siempre es lo mismo, pero muchas veces lo olvidas. Lo que realmente importa son tus clientes. Ésa es la razón de ser de los negocios. Más clientes, más dinero, más negocio.

Después, todo lo demás. Hay tiempo para todo.

¿Dónde estás mirando?

Ten cuidado. Es fácil distraerse. Hay demasiadas cosas que llaman tu atención.

Repasa las últimas reuniones, el último plan de acción, tus últimas decisiones… Comprueba que lo que estás haciendo es importante.

¿Tiene que ver con tus clientes? ¿Con la forma de captarlos? ¿Con el servicio que les ofreces? ¿Con la manera en la que cubres sus expectativas? ¿Con…?

¿Sí? Entonces estás mirando en la dirección correcta.

¿No? ¡Alto! Para y reflexiona. Reordena tus prioridades. Coloca cada cosa en su sitio y empieza de nuevo.

No vale cualquier dirección. Tienes que mirar en la dirección correcta. Cuando no lo haces, no ves lo que realmente importa. Cuando no lo haces, es difícil desarrollar, mejorar y corregir.

Salvador Figueros

Foto: Daquella manera / flickr

Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedInEmail this to someonePrint this page

{ 0 comments… add one }

Leave a Comment