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El Efecto Mariposa En Los Negocios

El científico Edgard Lorenz es el padre de “El Efecto Mariposa”. En 1961, estaba trabajando en un modelo para predecir condiciones climatológicas cuando decidió quitarle tres decimales a un número de seis con el que estaba experimentando.

El resultado que arrojó el modelo con este número de tres decimales fue absolutamente diferente. Ahí nació el Efecto Mariposa que se popularizó más tarde gracias al título de una de las conferencias de Lorenz: ¿Puede el aleteo de una mariposa en Brasil provocar un tornado en Texas?

El Efecto Mariposa hace referencia a la enorme influencia que tienen determinados actos que pueden parecer insignificantes. La metáfora del aleteo de una mariposa en Brasil provocando un tornado en Texas es muy potente.

Esta teoría nos anima a tomar en mayor consideración todo lo que hacemos. Relevante o no, nuestras acciones pueden tener un resultado de proporciones increíbles.

El Efecto Mariposa se da en los fenómenos climáticos y en otros mucho ámbitos. En los negocios también. Comportamientos menores, acciones que pueden pasar desapercibidas pueden tener un impacto tremendo sobre los resultados de nuestro negocio.

Identifica lo que te puede afectar 

Lo cierto es que, tratándose de negocios, te puede afectar todo. Todo es todo lo que tiene algo que ver con los procesos de tu compañía. Marketing, ventas, logística, producción, aprovisionamiento,…

¿Qué tienes que hacer? Desagregar todos los procesos en todos sus componentes. Todos son todos. No hay componentes más o menos importantes. De hecho, el Efecto Mariposa se basa en eso. En controlar todos los elementos, incluso los más insignificantes, para evitar efectos inesperados.

Evita errores

No dejes nada al azar. No dejes nada sin revisar. Todo debe estar controlado. Todos los elementos deben tener su estrategia. No es necesario asignar un protocolo cerrado a la realización de cada elemento, pero sí es necesario saber cómo hay que manejarlos.

Una contestación poco amable al teléfono, una cara sin sonrisa a un cliente, una conversación sin mirada o cualquier otro pequeño detalle puede tener efectos devastadores sobre tu negocio. Dedícale el tiempo necesario a que todo el mundo sepa qué hacer con cada cosa en cada momento.

Preocuparse por lo importante es obvio. Ocuparse de los detalles es distinto. Ocuparse de los detalles es el rasgo que diferencia a los que lo consiguen de los que no. Si quieres que tu negocio esté a la altura que se merece, ya sabes dónde tienes que poner tu atención.

Salvador Figueros

Foto: Zygia / flickr

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