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El Tiempo No Es Tu Amigo

Cuando llega el momento de fijar precios, te surgen dudas. ¿Cuál es el precio más adecuado? ¿Qué cantidad me va a permitir ingresar más? ¿Si lo subo un poco, compensaré la pérdida de clientes?

Fijar precios es una combinación de ciencia y arte dónde no está muy claro cuál de los dos componentes tiene más peso. Si, además, te mueves en el mundo de los servicios, el tema se complica. ¿Qué precio tiene algo que no puedo tocar? ¿Si no lo puedo pesar y medir, qué valor tiene?

El Punto de Referencia

Seguramente tiene un gran valor, pero no es fácil colocarle un precio que se entienda. Cuando esto ocurre, buscas una referencia que sea válida para todos.

La referencia es obvia. ¿Qué elemento es igual para todos? ¿Qué elemento afecta de la misma manera a todo el mundo? El tiempo. El tiempo es un gran punto de referencia. Siempre se comporta de la misma manera, no es opinable y afecta a todos por igual. ¿Qué más se puede pedir?

La comodidad no es la mejor solución

El tiempo es un gran punto de referencia para muchas cosas pero no es un buen criterio para fijar precios.

El tiempo es cómodo. No hay que pensar demasiado. ¿Qué ofrezco? ¿Consultoría? ¿Cuánto cobra mi competencia por hora? ¿Tanto? Entonces yo… Solucionado. Sencillo y rápido.

Es cómodo, pero se deja muchas cosas por el camino. Iguala a los que tienen menos que ofrecer. Compara la igualdad y olvida la diferencia. No es demasiado recomendable, pero se utiliza casi siempre.

Quizá merezca la pena buscar otras referencias para fijar tus precios: ahorros generados, ingresos, garantías, acabado,… No sé, habría que darle un par de vueltas según el servicio y el sector, pero seguro que hay respuestas. Si no las encuentras, siempre te queda el tiempo.

De todas formas, siempre que hablo de precios, me viene a la cabeza un conocido chiste que explica todo esto:

Una señora tiene una avería en la caldera. Llama al servicio de reparación urgente. En 20 minutos se presenta el técnico. “¿Qué le pasa?  La caldera no funciona”. El técnico saca una llave inglesa y gira una tuerca. Guarda la llave inglesa. “Señora, son 300 euros”. La mujer sorprendida grita: “¿300 Euros? Pero si ha tardado 1 minuto en arreglarlo”. El técnico le contesta: “Sí, señora, 1 minuto en apretar la tuerca y 20 años en saber qué tuerca apretar”

Salvador Figueros

Foto: Steve-h / flickr

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{ 2 comments… add one }

  • Daniel Gil 28 octubre, 2011, 19:17

    La fábula del tornillo (yo me la sabía con un alemán) es un buen ejemplo de que para cobrar más debes diferenciarte aportando un valor añadido. En este caso la experiencia,en otros el buen hacer.

    El cobrar en función del tiempo como dices te iguala con los que no tienen nada que aportar.

    Felicidades por el blog.

    Daniel

    • Salvador Figueros 28 octubre, 2011, 20:08

      Hola Daniel,

      Gracias por tus comentarios. Sí, estamos de acuerdo. Con alemanes o técnicos de calderas, la conclusión siempre es la misma: cuando cobras en función del tiempo, vales lo mismo que el tiempo que dedicas y ése no es un buen sistema para medir tus servicios.

      Saludos

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