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Huevos, Pollos y Negocios

El Principio de Familiaridad es un fenómeno psicológico por el que algunas cosas resultan más atractivas y preferidas a otras por el mero hecho de ser conocidas.

El efecto se ha comprobado de muchas maneras distintas. Podemos decir que funciona con todo: palabras, objetos, formas,…

Con las personas también funciona. Cuanto más vemos la cara de alguien, más agradable nos parece y más probabilidades tenemos de que nos guste.

Los pollos y el Principio de la Familiaridad

Robert Zajonc fue uno de los primeros psicólogos en estudiar este efecto. En uno de sus experimentos más famosos Zajonc utilizó varios grupos de huevos fértiles.

El experimento consistía en exponer a cada grupo de huevos a un sonido diferente. Cuando los pollitos rompían el cascaron, se les exponía de nuevo a varios sonidos. Todos ellos se sentían atraídos únicamente por el sonido al que se les había expuesto cuando, todavía, eran huevos.

La conclusión detrás del experimento es muy potente. Aunque los pollos no son conscientes (todavía eran huevos), el Principio de Familiaridad es tan fuerte que hace que los pollos se sientan atraídos por aquello que les resulta, de alguna manera, familiar.

Los pollos y la publicidad

La aplicación es evidente. Cuanto más expones a un grupo de personas a un mensaje en concreto, mayores son las posibilidades de que ese grupo se sienta atraído hacia ese mensaje.

La publicidad tiene ese poder. Primero da a conocer un producto. Lo introduce. Después consigue, gracias a la repetición y a la familiaridad que provoca, gustar a su público. El principio es el mismo. Más repetición, más familiaridad más posibilidades de gustar.

¿No es eso la comunicación? ¿No es eso lo que tienes que lograr? Las compañías que tienen éxito actúan así. Primero dan a conocer sus productos, luego intentan gustar a su mercado y por último se ganan la credibilidad. Después, a vender. Ésa es la esencia de los negocios y el Principio de Familiaridad te ayuda a conseguirlo.

Salvador Figueros

Foto: elbragon / flickr

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{ 2 comments… add one }

  • Gabriela Pérez Sambucetti 7 mayo, 2012, 10:27

    Un matiz: salvo cuando la repetición es la canción de espera de Movistar, que ya es hora de que la cambien, provoca realmente stress auditivo:) Buen día

    • Salvador Figueros 7 mayo, 2012, 10:39

      Hola Gabriela,

      Jajajajaja. Tienes mucha razón. Cuando la repetición supera un determinado nivel puede tener un efecto contrario. A veces se produce y se conoce como el Principio de Saturación.

      Se ha estudiado el efecto en algunos anuncios publicitarios y se observa que el efecto se produce en algunas campañas con mucha exposición y con contenidos que pueden llegar a resultar irritantes.

      Pero, en términos generales, el Principio de Familiaridad es mucho más potente.

      Saudos

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