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La Amenaza Del Microondas

Toca reunión general. Es una de las citas de la semana. Coges a las personas que tienen alguna responsabilidad en la compañía y las metes en un cuarto.

¿Ahora? Ahora hay que hablar de la situación de la empresa. Hay que compartir problemas. Buscar soluciones… En fin, ese tipo de cosas.

Ésa es la fuerza de estas reuniones. Juntas muchas cabezas e intentas aprovecharlas todas. La idea no tiene mucha complicación. Es potente.

Los peligros de la deriva

Aquello empieza a funcionar. Poco a poco va alcanzando velocidad de crucero. Un tema, otro…

Hay flexibilidad. Tiene que ser así. Alguien ha leído un libro que dice que los ambientes relajados favorecen los resultados. Entonces… relax.

Salen algunos problemas. Salen algunas ideas. Hay de todo. Es lógico. Tampoco has preparado demasiado la sesión. Simplemente les has juntado y les pides que compartan.

El tema funciona por impulsos. Se ponen muchas cosas encima de la mesa. En algún momento, te das cuenta que te estás alejando del objetivo.

El Microondas

Al final aparece. Está ahí. Siempre está ahí. Cuando abres las sesiones pasa esto. Entra casi de todo. Cosas con sentido y cosas con menos sentido.

“¿Cómo solucionamos la cola del microondas?” Le has dejado la puerta abierta y se ha colado. La pregunta se ha colado.

“¿Sí, cómo lo hacemos para que no se formen estos atascos en la sala Tupper?” Claro, salen algunas soluciones. Distintos horarios de comida, asignación de números por semana,… No sé, las ideas son muchas.

Algo no cuadra. No era el objetivo. La idea siempre es la misma. Juntar a las personas con responsabilidad para repasar el punto de la compañía.

¿El microondas? El microondas tiene poco que ver con todo esto. Sí, tiene poco que ver, pero si le dejas la puerta abierta se cuela. Siempre se cuela.

Las reuniones

Necesitamos reunirnos. Es así. Las cosas funcionan mejor cuando ponemos cosas en común. Cuando intentamos coordinarnos.

Más cabezas juntas pueden pensar mejor, pero no siempre lo hacen. Por lo menos, no lo hacen solas. Necesitas algo más.

¿Flexibilidad? Sí, siempre. Flexibilidad más cabezas es una buena fórmula, pero tienes que ponerlas en un marco. Tienes que fijar algunos límites.

Hay límites que limitan y hay límites que dirigen. Tu responsabilidad es encontrar los límites que te ayuden a sacarle todo el partido a este tipo de reuniones.

Salvador Figueros

Foto: mrsdkrebs / flickr

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