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La Fuerza De Un Testimonio

Puedes salir y hablar. Puedes decirle al mundo lo bueno que eres. Puedes mostrar a todos lo que has conseguido. Puedes hacer lo que quieras. Pero no suele funcionar. La razón es sencilla. Eres tú. Eso no da mucha confianza.

Hablar de uno mismo plantea dos problemas. No es elegante. A la gente no le gusta demasiado escuchar qué bien lo haces y cuánto te quieren tus clientes. Si lo haces, tienes que hacerlo muy bien para que se entienda, para que no se te vuelva en contra.

Además, no es creíble. Seguro que todo es cierto. Seguro que detrás sólo hay buenas intenciones, pero suena raro. Sigues siendo “tú” el que hablas de “ti”. “Tú-ti” no es una buena combinación.

Cambia los roles

Las cosas funcionan de una manera algo diferente. Si tus resultados son buenos, hay que decirlo. Hay que explicarlo. Hay que venderlo. El concepto no falla. Falla la ejecución.

Es una cuestión de roles. Tu rol es hacerlo. Tu rol es conseguirlo. Tu rol no es venderlo. Ése es el rol de tus clientes. Son ellos los que tienen que hablar de ti. Son ellos los que tienen que decir que eres increíble. Que eres el gran tipo.

Cuando lo hacen, las cosas son diferentes. Las palabras pueden ser las mismas, pero el impacto no tiene nada que ver. Tus clientes tienen ese poder y tú tienes que saber aprovecharlo.

Es cuestión de confianza

El testimonio de un cliente tiene una fuerza increíble. Sirve para muchas cosas, pero, fundamentalmente, tiene que ver con la confianza.

Tú no eres creíble. Por lo menos no eres creíble cuando hablas de ti. Tus clientes sí lo son. No les mueve ningún interés. Sólo quieren compartir lo que les gusta. Tú les gustas y hablan de ti.

Eso es un atajo. Si alguien habla bien, te ahorra mucho tiempo. Ya no tienes que investigar si aquél que te ofrece el producto es de fiar o no. Alguien lo ha hecho por ti. Te está diciendo que funciona. Que puedes utilizarlo. Te está ahorrando tiempo.

La autoridad también es importante

Cuando los demás hablan de ti y lo hacen bien, te están colocando a otro nivel. Sí, están diciendo que eres de fiar. Además, están diciendo que eres bueno. Si muchos lo dicen, te conviertes en una autoridad.

Confianza y autoridad están muy relacionados. Es una pareja atractiva. Funciona. Cuando lo consigues, te conviertes en una persona con influencia o en un negocio con influencia. Eso es todo lo que quieres. Quieres tener la capacidad de influir sobre tu público. De dejar una huella en tu mercado.

Los Testimonios hay que recogerlos

Todo esto está muy bien. Más o menos se conoce. Nos gusta que hablen bien de nuestros productos, servicio, trabajo,… Pero todo esto no sirve de nada si no recoges lo que dicen los demás.

Es aburrido. No le interesa a nadie. Pero los testimonios no existen hasta que no los recoges. Tienes muchas oportunidades. Siempre que han probado tu producto o servicio es una buena oportunidad.

Hay que estar preparado. Debes tener mentalidad de testimonio. Saber que, cuando se presenta la oportunidad, hay que pedirlo con naturalidad. Si has cubierto sus expectativas es probable que te lo den. Si las has superado, estarán encantados. Aprovecha el momento cuando se presenta y hazte con un montón de pruebas. Pruebas de la calidad de tu producto.

Es difícil encontrar mejores argumentos de venta que un montón de buenos testimonios. Los has trabajado, te los has ganado. Ahora, sólo te queda recogerlos y decirle al mundo lo que otros dicen de ti.

Salvador Figueros

Foto: teamstickergiant / flickr

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