≡ Menu

La Ley Del Enchufe

enchufe

No lo puedes evitar fácilmente. Algo no funciona y empiezas a toquetear. Es la reacción natural. Lo hacemos todos.

Hace unos meses, actualicé el plugin (funcionalidad) de mi blog que me permite planificar mis artículos futuros según fechas.

Enseguida, la oscuridad. Mi blog desapareció. A partir de la actualización, no podía entrar en mi Web. Cuando lo intentaba, aparecía un mensaje de error.

Accedí a las carpetas de mi dominio a través de FileZilla y empecé a toquetear. Es la reacción natural. Toqueteé un poco por aquí, un poco por allí. Toqueteé por todos los sitios. Nada.

Si nada, entonces sigo tocando. No respeta ningún principio lógico, pero es así como funciona.

Unas cuantas horas y muchos nadas después, se me iluminó la bombilla. Y si tecleo el nombre del plugin en Google y veo si hay alguna referencia a este problema, ¿qué puede pasar?

¿Qué puede pasar? Pasa algo fantástico. Allí estaba la solución. Un montón de entradas con la solución.

El desarrollador del plugin no había tenido en cuenta la última actualización de WordPress (la plataforma de contenido sobre la que corre mi blog) y eso provocaba el fallo del sistema.

Sólo tenía que seguir los pasos que aparecían en cualquiera de las entradas de Google, desinstalar el plugin e instalar la nueva versión corregida. Hecho.

En mi caso fue un poco más complicado. En mi caso tuve que destoquetear todo lo que había toqueteado anteriormente por no haber buscado la solución más sencilla desde el primer momento.

La Ley del Enchufe

Es una ley universal. Se da cuando trabajas con cualquier cosa que tenga que ver con un ordenador.

De repente, la impresora deja de imprimir o la conexión a Internet deja de funcionar o… lo que sea. De repente las cosas se paran.

Entonces llamas al servicio técnico. Estás apurado. Tienes que conectarte a la oficina desde casa para terminar un trabajo urgente, pero la conexión no responde. Se lo dices al tipo que está al otro lado de la línea. Le dices que no es la primera vez. Que las cosas fallan más de lo que deberían fallar. Que estás empezando a…

El tipo no se inmuta demasiado. Cuando terminas de decirle todo lo que quieras decirle, te responde con una voz uniforme: “Por favor, compruebe que el enchufe está bien conectado”.

El primer impulso

Era el enchufe. Era lo obvio. Lo inmediato. Ahí termina todo.

El primer impulso no funciona. Es el que manda, pero no funciona. Lo sencillo funciona. Lo obvio funciona o, por lo menos, debe ser la primera alternativa.

Cuando tengas que resolver un problema, no busques soluciones raras. En la mayoría de los casos, no las vas a encontrar.

Cuando tengas que resolver un problema, céntrate en lo más sencillo. Sigue siempre el mismo protocolo. Primero lo evidente.

Aunque los problemas sean distintos, las fórmulas para encontrar las soluciones son parecidas.

Cuando tengas un problema, comprueba primero que el enchufe está conectado.

Salvador Figueros

Foto: espensorvik / flickr

Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedInEmail this to someonePrint this page

{ 7 comments… add one }

Leave a Comment