≡ Menu

La Marca en los Pequeños Negocios

La situación es la siguiente:

Has realizado el esfuerzo de tu vida y acabas de comprarte un piso. La luz es fantástica y el sitio es inmejorable, pero necesita algunas reformas.

Empiezas a informarte sobre quién puede realizarte el trabajo. Tienes unos cuantos nombres de proveedores que has sacado de las páginas amarillas.

Por fin, la primera reunión para contar qué es lo que te gustaría hacer y empezar a sondear presupuestos. El proveedor potencial te entrega su tarjeta y…..booooooom.

Lo que ves en la tarjeta no te gusta: construcciones Pérez, un dibujo feo con mala resolución y la cuenta de correo electrónico perez657@yahoo.es. Te preguntas porqué no se llamará Reformalia, porque no tendrá un elegante logotipo de texto y porqué no utilizará una cuenta de correo del estilo jorge.perez@reformalia.es. Es sencillo, ¿no? Entonces, ¿por qué no lo hace?

Lo primero que piensas es que, si no es capaz de preocuparse por su tarjeta de presentación, porqué iba a hacerlo por tu reforma. Al final, lo desestimas porque no quieres que tu dormitorio termine en medio del salón.

¿Cuántas veces ocurre esto con pequeño negocios? Muchas más de las que parecen razonables.

¿Por qué? Por un profundo desconocimiento de lo que es una Marca y cómo puede influir en tu negocio.

Imagina otra situación. Has quedado por primera vez con la chica guapa de tu pandilla. Quieres causarle la mejor impresión posible para que la cita se repita muchas más veces. Para conseguirlo, decides presentarte con barba de tres días, despeinado, sin duchar y con una camisa llena de manchas de aceite. ¿Cuál crees que podrá ser el resultado?

Pasará de ti. ¿Cómo no va hacerlo? A menos que haya alguna razón inconfesable, interpretará tu falta de higiene como una falta de respeto.

¿Qué mensaje le estás mandando? No me importas lo suficiente como para haberme arreglado lo más mínimo. ¿El resultado? Previsible. ¡ADIÓS!

¿Ves alguna diferencia entre la cita con la chica guapa de tu pandilla y la reunión con el posible proveedor?

Si la ves, piénsalo otra vez. No hay ninguna. Es lo mismo. ¿Por qué iba a ser diferente? Hasta donde yo sé, los negocios viven de sus clientes y, si las cosas no cambian mucho, parece que esta tendencia se mantendrá en el próximo milenio.

Entonces, ¿por qué somos capaces de verlo tan claramente cuando nos lo llevamos al terreno personal y nos cuesta tanto verlo con nuestro propio negocio?

Si hay un momento en el que tienes que causar la mejor impresión es siempre. Sí, siempre. Los clientes hacen negocios con aquellos que conocen, les gustan y confían. Haz todo lo posible para gustarles. Si no es así, no conseguirás nunca su confianza o la perderás en cuestión de segundos.

¿Cuál es el primer paso? Tu marca. Empieza a pensar en ella como el soporte de todo lo que quieres transmitir a tus clientes.

¿Quieres parecerles poco profesional, amateur, con falta de capacitación,…? Es fácil, no cuides tu marca, no cuides los elementos que utilizas para transmitirla.

¿Quieres transmitir la idea de tu negocio, la diferencia respecto al resto, la dedicación por tus clientes,…? Empieza por definirlo todo claramente, construye tu marca y sus elementos (logo, eslogan, colores y formas corporativos,…) y comunícalos de forma consistente en un radio de acción 360º.

Causa siempre la mejor impresión. La impresión que quieren recibir aquéllos que son susceptibles de necesitar tus servicios.

Una tarjeta poco cuidada, un logo sin sentido, una argumentación pobre o cualquier otro error en cualquier elemento que te represente va contra la última línea de tu cuenta de resultados. La línea que más duele, la de los beneficios.

¿Qué, merece la pena pegarle una vueltecita a tu tarjeta de presentación?

Salvador Figueros

Foto: Lmike83 / Flickr

Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedInEmail this to someonePrint this page

{ 0 comments… add one }

Leave a Comment