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No Hay Una Única Manera

¿Cómo puedo conseguirlo? ¿Cuál es la forma de hacerlo? ¿Qué pasos debo seguir para que todo tenga sentido?

Todos tendemos a buscar recetas. Nos gustan las fórmulas. 1, 2, 3,… sigues los pasos y…¡Bingoooooo! Ya lo tienes.

Ésa es la manera rápida de hacer las cosas. Tienes un problema. Te pasan una receta. Solucionas el problema rápidamente. Tema cerrado.

A veces funciona. En ocasiones, las situaciones se repiten y puedes aplicar soluciones similares. Cuando esto ocurre, es fantástico. Ahorras tiempo y aseguras el tiro.

A veces tienes tanta información que todo está claro. Sólo tienes que organizarla, entenderla y seguir el camino.

Otras veces no es así. Las situaciones no son exactamente iguales. Las personas no somos exactamente iguales. Las circunstancias no son exactamente iguales.

En ocasiones, no hay una única manera de hacer las cosas. No existe la mejor manera de hacer las cosas.

En esas ocasiones, tienes que enfrentarte al momento de una manera diferente. Ya no hay planes de acción cerrados. No existen reglas rígidas ni pautas detalladas. Ahora, tienes que encontrar tu camino.

No hay una única manera de hacer las cosas, Hay muchas. Hay tantas como personas. Tantas como circunstancias distintas. Tantas como momentos diferentes.

No busques siempre las soluciones fuera. Hay momentos en que la solución la tienes tú. Tu manera de hacer las cosas.

 

Salvador Figueros

Foto: Steve Snodgrass / Flickr

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