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Pitonisas

Si enciendes la televisión a las 2 de la madrugada, es probable que encuentres a tipos raros leyendo las cartas. Por alguna razón, el tema funciona.

La gente llama para conocer cosas sobre su futuro: amor, relaciones,… Un par de cartas y solucionado. Una persona desconocida aparecerá en tu vida… Veo una situación complicada en unos meses…

Vale cualquier cosa. Lo sitúas en el futuro incierto o en el pasado ambiguo y lanzas una predicción. Todos contentos.

El tema es gracioso hasta que entra una llamada de alguien que pregunta por su negocio. ¿Me puedes decir si voy a vender más…? ¿Sabes si el mes que viene aumentarán mis ingresos? ¿Voy a cerrar la operación…?

Emociones y dinero

Los sentimientos son emociones. Si hay dudas en tu corazón y quieres preguntarle a un pitoniso, ¡adelante! Hazlo. Si eso te relaja, ¿por qué te vas a privar? ¿Qué puede pasar? ¿Qué no pase nada? Está bien. La apuesta es baja.

El dinero es diferente. El dinero es menos emocional. Si tienes dudas sobre tu negocio y tu “gran idea” es pedir consejo a un tipo que lee las cartas en la televisión tienes un problema. ¡No, mejor: tienes un gran problema! Tan grande como tu gran idea.

El problema

Si piensas que tu negocio depende de la suerte, tienes un problema.

Si piensas que tu negocio lo mueven fuerzas extrañas, tienes un problema.

Si piensas que tu negocio no sigue algunas leyes fundamentales, tienes un problema.

Si piensas que tu negocio está en manos de terceros, tienes un problema.

Si piensas que tu negocio progresa al margen de tus acciones, tienes un problema.

Si piensas que…

Es mucho más complicado

Sí, lo es. No basta con ponerse en manos del destino. Sería demasiado fácil. “Yo ya he hecho mi parte. Ahora le toca a la casualidad. ¡A ver qué pasa!

Hay que hacer cosas. Cuando las cosas van mal hay que hacer cosas y lo primero que hay que hacer es preguntar.

¿Preguntar? Claro que hay que preguntar. Preguntar a tus clientes. Preguntarles por tus productos. Por tus servicios. Preguntarles por sus necesidades. Preguntarles por la mejor forma de acceder a ellos. Preguntarles por los mensajes que les envías. Preguntarles por los recursos que pones a su disposición. Preguntarles por todo. Preguntarles hasta entender de verdad cómo puedes ayudarles y hacerlo.

¿Preguntar al tipo que lee las cartas en un medio de comunicación? Eso está bien para un programa de televisión a las dos de la madrugada, pero no creo que funcione para tu negocio.

Salvador Figueros

Foto: Mike Licht, NotionsCapital.com / flickr

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