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Pon Un Hombre en la Luna

En 1961, John F. Kennedy proclamó el objetivo nacional de “poner un hombre en la luna y traerle sano y salvo de vuelta antes de finalizar la década”. El 20 de julio de 1969, Neil Armstrong daba los primeros pasos por la superficie lunar.

La frase de Kennedy es una de las frases más famosas de la historia. También es una de las mejores muestras de lo que es una visión. La visión de una nación… o la visión de una compañía… o la visión de una persona.

La visión

Es una palabra muy utilizada. Aparece en manuales de gestión, en escuelas de negocio, en… en un montón de sitios.

Es parte de los elementos estratégicos de una empresa. Por lo general, se rellenan unas cuantas líneas con palabras que suenan bien y encabezan todos los memorandos de la compañía. Después, nadie se acuerda. Nadie sabe qué hay en esas líneas. Qué significa. Da igual. ¿A quién le importa?

La visión es eso, la visión. Algo que hay que completar. Tampoco hay que darle demasiadas vueltas.

Un hombre en la luna

Una única frase puede ser suficiente. No es necesario mucho más. Una frase que resuma todo. Que explique dónde quieres llegar. Qué quieres conseguir.

“Poner un hombre en la luna”. Eso es todo. Explica todo. Dirige todo. Ésa era la visión de Kennedy. La visión de Estados Unidos. Conseguir llegar a la luna. Llevar a alguien allí. Demostrarse y demostrar a todos que tenían la tecnología. Que habían desarrollado los medios. Que eran capaces de conseguirlo.

“Poner un hombre en la luna antes del final de la década” significaba ser los primeros. Los más desarrollados. Allí es dónde imaginaba Kennedy que estaría su país. Allí es donde el presidente de Estados Unidos dirigiría sus esfuerzos. Esa era su visión.

Tu compañía

No es distinto. Cuando hablas de la visión de tu compañía es similar. Todo consiste en imaginar donde vas a estar en un tiempo determinado. Qué gran objetivo has definido para ti y para tu proyecto.

Luego, todo lo que tienes que hacer es perseguirlo. Las visiones funcionan como referencia. No son referencias fáciles. Exigen que trabajes para alcanzarlas, pero te marcan el camino.

Puedes definir tu visión como te parezca oportuno. Puedes utilizar palabras más o menos raras. Puedes hacer lo que quieras. Pero las visiones más potentes, las que funcionan, son las que intentan “poner un hombre en la luna” y hacen todo lo posible para conseguirlo.

Salvador Figueros

Foto: Hamed Saber / flickr

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