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¿Por Qué No?

Sí, ¿por qué no? ¿Qué tiene de malo? Has pasado 25 años trabajando en el mundo del espectáculo. Eres un artista. Es lo que sabes hacer. Tienes experiencia en algo. La utilizas.

El Reverendo Lawrie Adam lo ha hecho. Después de una vida entreteniendo a otros, ha cambiado algunas cosas. Ha cambiado al público por fieles. Ha cambiado los escenarios por la iglesia. Ha cambiado…

Sí, algunas cosas no son iguales, pero otras sí. Otras cosas no pueden ser distintas. No pueden serlo si quieres conseguir los mismos resultados. El reverendo lo sabe y sigue entreteniendo. De otra forma. Con más seriedad. Pero lo sigue haciendo. Hace lo que sabe hacer. Entretiene a su audiencia.

La historia

En 1987, Lawrie encontró un viejo muñeco de madera en un mercadillo. Le puso un nombre (Jake) y decidió incluirlo en sus sermones. Lawrie se convirtió en el ventrílocuo de Dios.

Desde entonces, los dos sermonean al alimón. Comparten púlpito. Hablan a su gente. Les cuentan cosas importantes de una manera diferente.

A los fieles les gusta. Les divierte. Empezaron a acudir en masa. Lawrie y Jake se convirtieron en celebrities y la iglesia se llenó de feligreses.

El entretenimiento es un buen remedio para casi todo. También para la iglesia.

Un poco de irreverencia funciona

¿Por qué no? ¿Sí, por qué no va a utilizar su experiencia? ¿Por qué no va a aprovecharla…, aunque parezca extraño?

Lo es. Suena un poco raro, pero se puede hacer. Él lo ha hecho y funciona. Lawrie Adam ha aprovechado su pasado. Su conocimiento. Lo ha cogido, lo ha adaptado y lo ha puesto a trabajar.

La fuerza de la experiencia es grande. La capacidad de sorprender cuando la sacas de su lugar natural y la pones en otro sitio también.

Lawrie ha aprovechado los dos efectos. Hace lo que sabe hacer y sorprende a todos haciéndolo. Resulta un poco irreverente. Divertido. Funciona.

¿Por qué no? ¿Por qué no atreverse a hacerlo? Al final, somos buenos cuando hacemos lo que sabemos hacer. Conseguimos mejores resultados cuando somos diferentes. Así son las cosas. Así son, aunque sean un poco irreverentes.

Salvador Figueros

Foto: LOVEONEWORLDZERO /flickr

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