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Prometer y Entregar

prometer

Para alguien que coge muchos aviones, el check in electrónico es un gran invento.

El sistema es sencillo. Entras en la página Web de la compañía aérea de turno, introduces el código de referencia de tu billete, rellenas un par de datos, haces un par de clicks y “et voilá” ya está.

Tu tarjeta de embarque electrónica aparece la mar de elegante en tu pantalla. Ahora, sólo tienes que imprimirla y un mundo sin colas aparece delante de ti.

La realidad puede ser diferente

La idea es potente. Suena bien. La realidad es algo diferente. Depende de la compañía aérea o de los aeropuertos o quizá depende de las dos cosas. No lo sé. Lo cierto es que, al final, te plantas en el aeropuerto y las cosas no son como las esperas.

Ahí está el mostrador de los pasajeros con tarjeta de embarque. Es como una especie de broma. Sacas tu tarjeta de embarque en Internet precisamente para no tener que pasar por el mostrador de embarque.

Casi lo consigues, pero no es así. Técnicamente, no pasas por el mostrador de embarque. Pasas por el mostrador de embarque para pasajeros con tarjeta de embarque.

El tema es algo retorcido, pero la conclusión es la misma. ¿Para qué me ha servido pelearme con la horrorosa página de la aerolínea, completar los datos que me pedían e imprimir mi papelito con la tarjeta de embarque si al final tengo que hacer cola como todos?

Primera regla: entrega lo que prometes

Ésa es la primera regla. De hecho, es la gran regla. Tienes un producto que dice que hace no sé qué. Pues hazlo. Sólo tienes que hacerlo. No te van a pedir nada más, pero tampoco te van a pedir nada menos. Hazlo.

Si no lo haces, me estás engañando. No me engaña el producto. Me engañas tú. La compañía. La responsable del producto.

Ésta es la mejor forma para generar desconfianza. Hazlo una vez y lo has conseguido. No necesitas nada más.

Las medias tintas no funcionan

Siempre hay algún tipo de argumentación. Las colas son mucho menores. El tiempo de espera es insignificante si lo comparas con… Es casi directo…

No vale. Las medias tintas no funcionan. Si dices que con tu tarjeta de embarque electrónica accedes directamente a la puerta de embarque, significa eso. Directamente. Sin mostradores. Sin nada.

Tu producto o servicio es importante. Es la base de la relación con tus clientes. Si no entregas lo que prometes, es probable que tengas problemas. Pero lo que tendrás con toda seguridad son menos clientes.

Salvador Figueros

Foto: GabrielaP93 / flickr

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