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¿Puedes Contar Tu Historia en 3 Minutos?

Tenemos una tendencia natural a alargar las cosas. A recrearnos. Tenemos algo que decir y utilizamos demasiadas palabras, demasiadas ideas. Al final, no queda del todo claro. Hay mucho donde elegir. A veces, hay demasiada dispersión.

Hablar mucho, escribir mucho, contar muchas cosas puede tener sentido. Todo depende de la dimensión real de tu contenido. ¿Tiene esa dimensión? ¡Adelante! Utiliza todas las palabras. Sácales el jugo. No seas rácano.

¿No es así? ¿La dimensión no es la que parece, es la que es? Entonces… ¡Cuidado! Empieza a reducir. Empieza a suprimir todo lo que no aporta nada nuevo. Elimina lo que sobra.

Los resultados son sorprendentes. Se produce un efecto curioso. Quitar cosas enriquece. No es más lo que cuenta. Es menos lo que mejora.

Aquí, tienes un ejemplo. Richard St. John dio una charla magistral en una de las ediciones de Ted. Su presentación dura 3 minutos. No necesita nada más. Es, simplemente, fantástica. (Si quieres ver la versión en español, haz click AQUÍ y activa los subtítulos).

La atención tiene un precio

Tu atención no es gratis. La de tu audiencia tampoco. No somos capaces de asimilarlo todo. De concentrarnos en todo. Tenemos límites. Hay que elegir dónde ponemos el foco.

El precio de tu atención es obvio, pero no es fácil. El precio de tu atención, de la de todos, es la calidad de tu contenido, lo apropiado del momento,… y el tiempo. Sí, el tiempo que les pides prestado. El tiempo de atención.

Más tiempo, menos atención. Menos tiempo, más. Ésa es la regla. Así es como funciona. Luego puedes respetarla o no. Pero el resultado siempre es el mismo.

Se entiende mejor

Sí, claro. Se entiende mejor porque el contenido es mejor. El contenido ya ha pasado el primer filtro. Tu filtro. Le has quitado los elementos innecesarios. Los elementos que distraen. Lo que estás entregando a tu audiencia es un producto más trabajado. Más limpio. Más claro.

¿Tu audiencia? Tu audiencia sólo tiene que consumirlo. Fácil. Sin preocuparse de demasiadas cosas. Es el solomillo de tu información. Sólo tienen que consumirlo y disfrutar de la experiencia.

Mejora el recuerdo

Trata de recordar un número de 20 cifras. Es posible que tengas problemas. Seguramente, tienes que hacer un cierto esfuerzo hasta que llegues a memorizarlo. No sale con naturalidad. No hay fluidez. Es demasiado largo. Demasiado extenso. Demasiada información para procesarla fácilmente.

Prueba ahora con uno de tres cifras. Es otra cosa. 401, 305, 504, 803,… ¡Qué más da! Cualquiera… cualquiera funciona. Es fácil. Al alcance de todos. Ésa es la magia de los números cortos. De las cosas breves.

Sí, funciona con los números, pero también funciona con tus historias, con tu contenido, con todo.

Eliminar cosas da resultados. Por lo general, buenos. Si tienes una historia que contar, si quieres hablar de lo que haces, de tu compañía, de tus productos,… Si quieres contar algo a alguien, intenta hacerlo en tres minutos. Si no lo puedes hacer, quizá no valga la pena.

Salvador Figueros

Foto: boklm / flickr

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