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Un Día En Las Carreras

Has trabajado mucho en la idea. Has puesto mucho esfuerzo en el desarrollo. Al final, lo has conseguido. Ahí tienes tu producto.

La primera reacción es de satisfacción. Luego, hay otras. También son positivas. Es natural. Es un producto fantástico. Es tu producto. Así es como pensamos todos.

A partir de ahí, empieza una relación. Una relación con tu producto. Una relación que se va haciendo más intensa. Una relación llena de emociones.

¿Cuál es tu apuesta?

En 1968, los psicólogos Knox e Inkster realizaron un estudio interesante. Se fueron a un hipódromo y se pusieron a hacer preguntas.

Preguntaron a los que estaban haciendo cola esperando para colocar su apuesta y volvieron a preguntarles cuando ya la habían realizado.

La pregunta tenía que ver con el nivel de confianza que tenían en la apuesta que iban a colocar. Después de colocarla, volvían a preguntarles por su nivel de confianza.

Los resultados eran interesantes. En la mayoría de los casos coincidían. El nivel de confianza en la apuesta aumentaba una vez que los encuestados habían realizado la apuesta.

El principio de Consistencia

¿Cuál es la razón de todo esto? Tiene mucho que ver con la consistencia. Tiene mucho que ver con el deseo de ser consistentes con las decisiones que hemos tomado.

Simplemente, nos convencemos de que hemos tomado la mejor decisión. A partir de ahí, vamos reforzando ese pensamiento y hay un momento en el que dejamos de cuestionarnos la situación. Dejamos de hacernos preguntas.

Tus productos

¿Qué tiene que ver el principio de Consistencia con tus productos o servicios? Tiene mucho que ver. El principio de Consistencia puede ser una trampa mortal para tu negocio.

Sí, son tus productos. Sí, has trabajado mucho en ellos. Sí, pueden ser fantásticos. Todo eso puede ser cierto.

Pero también puede no serlo. Puede que tus productos no sean tan buenos como pensabas o tan diferentes o tan… Puede que tus productos no funcionen como esperabas.

¿Entonces? Entonces aparece el principio de Consistencia. Empiezas a reforzar tu decisión. Empiezas a justificar el porqué de tus productos. Empiezas a negar la realidad.

Tienes que conocer el principio de Consistencia. Debes saber que aparece siempre. Que actúa constantemente.

Cuando tus productos no funcionan, tienes que revisarlos. Tienes que cambiarlos. Es probable que, cuando lo hagas, acabes con tu consistencia. También es probable que, cuando lo hagas, salves tu negocio.

Salvador Figueros

Foto: RennetteStowe / flickr

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{ 4 comments… add one }

  • Libros de Management 10 octubre, 2012, 9:30

    Muy buen post, Salva…. Lo de la Consistencia es una gran verdad, por no asumir un error cometemos otro. Hay estudios empíricos que lo demuestran claramente. Para el negocio, como apuntas, puede llegar a ser peligrosísimo. Felicidades.

    • Salvador Figueros 10 octubre, 2012, 14:34

      Gracias por el comentario. Sí, la acumulación de errores no es la mejor manera de gestionar un negocio.

      Saludos

  • Talent Management (@CrearTalento1) 10 octubre, 2012, 10:33

    Un Día En Las Carreras http://t.co/aSOoPRrn

  • @joaquin_garcia2 11 octubre, 2012, 7:27

    Vía”@falcaide: La trampa mortal de la consistencia… / http://t.co/NGPTDsCv excelente post de @salvafigueros” –> Lo es

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